¿Qué función realiza el Banco Central Europeo? ¿Qué diferencias hay entre la renta fija y la variable? ¿Cómo afecta la inflación a nuestros ahorros? ¿Sabes responder a estas preguntas? La mayoría no, ya que los españoles suspendemos en educación financiera.

Según una encuesta realizada por el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), un 41% de la población no entiende qué es la inflación, un 51% no sabe en qué consiste la diversificación del riesgo y un 54% ignora el concepto de interés compuesto. La Caixa también muestra datos significativos: el 60% de los españoles no es capaz de elaborar un presupuesto personal. Solo el 50% tiene una hucha para imprevistos y un 30% no invertiría sus ahorros de ninguna manera.

La educación financiera, una asignatura pendiente

La educación financiera, una de las tareas básicas a la que nos enfrentamos diariamente, brilla por su ausencia en los planes de estudios de los colegios. Los datos obtenidos en España se encuentran por debajo de la media de los países de la OCDE.

Ante este panorama, el Banco de España impartió un programa de diez horas sobre educación financiera a más de 3.000 estudiantes de 3º de ESO para determinar el comportamiento de los jóvenes respecto a los problemas financieros. Los alumnos no sólo entendieron mejor los conceptos teóricos, sino que los resultados demostraban que «la educación financiera cambia la actitud de los estudiantes ante los problemas reales». Los alumnos se involucraron más en los asuntos financieros del hogar, exhibieron una mayor inclinación hacia el ahorro y valoraron mejor las consecuencias futuras de las decisiones económicas. 

La educación financiera es tan necesaria como hacer ejercicio, saber llevar una dieta equilibrada o descansar adecuadamente -con los problemas financieros difícilmente podemos dormir bien-. Pero, ¿por qué es tan importante? 

Un sistema basado en la confianza

En primer lugar, la economía depende de la confianza. Por ejemplo, depositamos nuestros ahorros en el banco porque confiamos en que el dinero está en buenas manos, o realizamos una inversión en una empresa con gran potencial porque confiamos en que la compañía no nos esté mintiendo con la cuenta de resultados. Gracias a este presupuesto tan básico, tanto las entidades financieras como los clientes se benefician mutuamente. Cuánto mayor sea el conocimiento de ambos, mayor será la madurez y la seguridad en una economía.

En segundo lugar, la ignorancia financiera conlleva costes significativos. Un informe del Banco Mundial concluye que las personas que no comprenden el concepto de interés compuesto tienden a acumular más deudas, pagar mayores tasas de interés en sus préstamos y ahorrar menos.

Por otra parte, aquellos que tienen bagaje financiero planean mejor sus proyectos a largo plazo, como la jubilación, y tienden a diversificar el riesgo de sus inversiones. La falta de educación en esta materia puede explicar muchas de las decisiones financieras de los españoles. Por ejemplo, en 2019 el dinero de los depósitos y cuentas corrientes de las familias creció a pesar de que los tipos de interés seguían manteniéndose bajos.

La ignorancia cuesta dinero

El ensayo The Anatomy of Ignorance: Diagnoses from Literature realizado por la Universidad de Harvard analiza cómo la ignorancia es un factor clave que determina nuestras decisiones económicas.

Cuando tomamos una decisión, debemos valorar el contexto, las variables que lo determinan -inflación, tipos de interés, riesgo, acontecimientos políticos, etc.- y los posibles desencadenantes del futuro. Según el ensayo, los principiantes que se adentran en el mundo financiero tienden a tomar sus decisiones basándose en sus experiencias pasadas -recuerdos positivos-, en lugar de analizar la situación económica en la que se encuentran.

Los autores advierten que por mucho que hayamos acertado en el pasado, esto no significa que vaya a ocurrir lo mismo en el presente. Ya que la realidad económica cambia y evoluciona de forma constante.

Además, la ignorancia nos lleva a tomar decisiones basadas en nuestras emociones. Así, en un momento de inestabilidad en el que las bolsas se desploman, como ocurrió a principios de la pandemia. El miedo y la sensación de inseguridad pueden conducirnos a tomar una mala decisión, provocando a su vez un efecto en cadena que afecte seriamente a la economía. Esta conducta tiende a ser cortoplacista y volátil, y no comprende los engranajes de una economía que mira a largo plazo. 

Aquí tienes unas píldoras de educación financiera

Los bancos y las instituciones financieras, muy preocupados por el desconocimiento general de la población en esta materia, han comenzado a elaborar cursos educativos y a compartir sus contenidos digitales. En Imantia no nos hemos querido quedar atrás y disponemos de una creativa variedad de proyectos que no te puedes perder.

En nuestras Clases maestras con el periodista Emilio Doméncech es imposible no reírse y aprender a la vez sobre el ahorro, la inversión o la renta fija o variable.

Si lo tuyo son los podcast, no te preocupes, lo tenemos todo pensado: te acompañamos en tu Viaje al centro de tu bolsillo para que aprendas a gestionar tus ahorros, no obsesionarte con el dinero y destripar la anatomía de los fondos de inversión.

Por último, si te preocupa la educación de tus pequeños, contamos con Money Smarts from London, una serie de vídeos en inglés creada por niños que les puede ser muy útil para entender de dónde viene el dinero y cómo funciona, creando así un futuro de verdad para tus hijos.