Desde que se desencadenó la invasión hace ya 13 días las principales bolsas mundiales han retrocedido de forma desigual.

Desde el 24 de febrero 2022 hasta el día en que escribo estas líneas, el S&P-500 ha ganado un 1,3%, el Eurostoxx-50 ha perdido un 5,2% y el Ibex-35 un 3,2%.

La inflación vuelve a la carga

En estas pérdidas subyace la gran duda económica de estos momentos: la inflación. Porque en un escenario ya inflacionista, llueve sobre mojado.

  • La guerra no está haciendo sino aumentar el precio del petróleo y materias primas como el trigo. Esto va a llevar a que esa inflación, ya en máximos de los últimos años, continúe escalando.
  • A los bancos centrales se les abre la disyuntiva de continuar con su plan de subida de tipos para controlar la inflación o mantener políticas expansivas, ante un entorno que podría derivar en recesión.
  • Y a los inversores los deja en una situación complicada. La inflación obliga porque, sin invertir, la pérdida de cerca del 10% que se espera de inflación está asegurada, ¿e invirtiendo?


En una situación de guerra primero se produce un caos inicial que arrastra a todos los mercados e impulsa a activos refugio como el oro.

Pero pasadas las primeras semanas de incertidumbre, ¿qué podemos esperar?

Si miramos las bolsas en los momentos más críticos de los últimos 30 años veremos que después de esas caídas iniciales vinieron fuertes repuntes.

Por ejemplo, tras la guerra del Golfo, una de las más duras en términos económicos y humanos, los índices tardaron menos de 3 meses en retomar su senda alcista tras las pérdidas iniciales.

¿Nerviosismo en el mercado?

Pero, ¿cómo de nervioso está ahora el mercado?

Desde que comenzó el conflicto en Ucrania el “índice del pánico”, el VIX, se ha movido en el entorno de 30-35. Es cierto que esta cifra es más elevada que su media histórica del 20, pero no es menos cierto que es mucho más contenida que los valores extremos de más de 50 que vimos en el inicio de la crisis del COVID-19 o en plena crisis financiera en 2008.

En este entorno de pánico contenido, ¿cómo buscar la estabilidad de nuestras carteras? Una de las mejores formas de hacer frente a esta situación es vía diversificación.

Como hemos visto, la fuerza del movimiento del S&P-500 o el Eurostoxx-50 ha sido muy diferente y probablemente también lo sea la recuperación.

La diversificación permitirá un movimiento más estable en cualquier inversión.

Necesidad de diversificar

Y eso es algo que está muy presente en la gama de fondos Imantia Futuro.

Imantia Futuro invierte en 43 países (sólo el 24% de la cartera es europea) y en más de 1.366 compañías de 15 temáticas y 10 sectores diferentes. Aunque, lógicamente, el fondo se ha visto afectado por la crisis geopolítica y el temor de los inversores, la estructura diversificada del fondo ha permitido estar en inversiones que han capeado mejor estos momentos, como la temática de ciberseguridad, baterías y litio o inversiones sostenibles como la Economía circular. Porque la inversión en temáticas expone a bolsa desde un punto de vista global y centrado en crecimiento.

Imantia Futuro Healthy, por su parte, invierte el 40% de su cartera en acciones europeas ( 20% euro) y un 60% en empresas estadounidenses. Durante las primeras semanas del conflicto ha demostrado su sesgo defensivo y mientras su índice de referencia el MSCI World, caía un 2,7%, el fondo se revalorizaba un 0,6%.

Porque en estos momentos hay activos que lo están haciendo mejor que otros. Los valores estadounidenses se están convirtiendo en refugio de una Europa temerosa. En este sentido, dos tercios de nuestras carteras de variable se encuentra en Estados Unidos.

Y es que en un entorno de guerra y con una inflación despuntada, estar en los mercados menos afectados vale oro.

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