Piensa en temas tabú de los que no puedas hablar con tus conocidos, familiares o, incluso, tus amigos. Posiblemente, entre ellos se encuentren la política, la religión y, por supuesto, el fútbol. Son asuntos delicados con los que mucha gente puede llegar a exaltarse y, a veces, conviene evitarlos. Pero hay un tema que se evita aún con mayor frecuencia y no para librarse de disputas innecesarias, sino más bien por vergüenza: el salario. Es más fácil que tu entorno conozca a qué partido votas, tu orientación sexual o de qué equipo eres qué cuál es tu sueldo.

Hablar de las propias finanzas no está muy bien visto en España. Hacerlo parece que despierte ese instinto de comparación que todos tenemos y, a su vez, aflore el temor a no quedar bien parados. 

Puede generarse una mezcla de sentimientos al descubrir que uno gana más o menos que el resto de sus compañeros, especialmente si sus funciones son similares. Sin embargo, vencer esa timidez de sentirse infravalorado o demasiado privilegiado desembocaría en la primera de las ventajas de hablar libremente de los sueldos: la justicia en el entorno de trabajo.

Es de cajón que no todo el mundo cobra lo mismo en una empresa. Las funciones, la experiencia y el tiempo en la compañía son los principales factores que establecen el salario de cada persona. No obstante, ¿qué pasaría si dos personas con unas características similares cobrasen diferente? Puede que una de las dos sintiese que cobra menos de lo que merece, pero sin hablarlo, nunca podría comprobarlo.

Ya sabemos que negociar tu sueldo con tu jefe o con Recursos Humanos no siempre es una conversación fácil. Por eso, hacerlo con un compañero o con un amigo puede ser mejor opción. Si consultas en internet cuánto debes cobrar, casi siempre te llevarás la impresión de que todo el mundo tiene mejores condiciones que tú. Y te aseguro que no es así.

Otra de las ventajas de romper ese tabú es eliminar la brecha salarial que existe entre hombres y mujeres. Ya vimos cómo la selección estadounidense de fútbol femenino fue punta de lanza en una lucha que todas las empresas deberían continuar. Se ha avanzado mucho en este tema durante los últimos años, pero todavía sigue habiendo una descompensación entre el salario de hombres y mujeres, especialmente en los altos cargos.

Fuera del entorno laboral, también es positivo ser transparente con lo que se cobra. Sobre todo si existe un alto grado de confianza con familiares y amigos. Si alguien al que aprecias está planteándose un cambio de rumbo profesional, ¿no crees que le ayudaría saber qué otros caminos tienen mejores salarios y condiciones?

A ti mismo también te puede beneficiar conocer cuánto cobra tu círculo más cercano, especialmente si estás en pleno proceso de búsqueda de trabajo o tienes en mente pedir un aumento. Todo lo que sea situar los pies en un suelo objetivo es positivo. Luego, si quieres hinchar las cifras en la negociación, eso ya es cosa tuya…

A pesar de estas ventajas, sé que no es fácil sacar el tema del sueldo en una conversación. Desde luego, no hay que forzarlo. Si hay confianza, saldrá con naturalidad. Y si no, siempre podrás hablar de aquella final de Champions que tanto te gustó.