Sí. La tecnología fue una tabla salvavidas cuando todo se vino abajo. Y en 2020 confirmamos lo que ya sabíamos. No podemos vivir sin ella.

El coronavirus nos obligó a dar pasos de gigante y recurrir a herramientas desconocidas.

¿Quién nos iba a decir que el teletrabajo sería indispensable, que tendríamos que comprar el pan online o mucho mejor, que nos tocaría tomar el aperitivo por Zoom?

Pero así fue y no tuvimos más remedio que adaptarnos.

La tecnología ganó notoriedad

En medio de la vorágine, el sector tecnológico se convirtió en una de las industrias inmunes al coronavirus y logró resistir a las caídas generalizadas de todos los sectores.

Para ponerlo en perspectiva. El Nasdaq 100, principal índice tecnológico, logró en 2020 una rentabilidad del 43,6%. Desde 2009 no había conseguido estos números.

Y para ejemplo las compañías que lo componen. El gigante Amazon cerró en 2020 con el doble de ganancias que el año anterior. Logró alcanzar casi 22 millones de dólares gracias a las compras por internet.

Lo mismo pasó con Tesla, el principal fabricante de coches eléctricos. Mientras que en 2019 perdió 862 millones de dólares, el año del coronavirus generó unas ganancias de 721 millones. Sus primeros 12 meses de beneficio.

¿Todo sigue igual?

Me temo que no.

Tras haber vivido una de las peores crisis en la historia, la economía empezó a recuperarse hace unos meses. Y esta recuperación no ha favorecido a todos los sectores por igual.

Uno de ellos es el tecnológico.

2021 pintaba bien para esta industria, pero las compañías tecnológicas ya miran por el retrovisor lo que vivieron en 2020.

La apertura global de las economías está haciendo que los sectores “perdedores” del año pasado sean los “ganadores” de 2021. Es el caso de la industria, el retail o la energía.

Y aunque es una práctica generalizada en todos los mercados, se nota más en el estadounidense.

El Nasdaq no para de alejarse del pódium al que acostumbra. En 2021 se coloca como uno de los índices que menos gana en Wall Street con un 7,18%, frente al 12,33% del S&P 500 o el 12,54% del Dow Jones (datos a 9 de junio).

Esto afecta directamente a las firmas tecnológicas del índice, que están viendo cómo sus inversores retiran el dinero para llevárselo a acciones más cíclicas.

La vacunación ha tenido consecuencia en la tecnología

El hecho de que la tecnología no esté al nivel del año pasado no es casualidad.

A finales de 2020 la vacuna llegó a nuestras vidas y con ello la luz al final del túnel. Pero está teniendo su efecto negativo en el sector tecnológico.

Cada vez estamos dejando más de lado el uso de aplicaciones como Teams o Go Facing para el teletrabajo o las compras online. Esto hace que la tecnología se quede cada vez más rezagada.

Pero no es lo único que ha hecho daño al sector. Los inversores tienen ciertas dudas en cuanto a la valoración de las tecnológicas tras varios meses de pandemia y cómo la inflación podría afectar en las decisiones de los Bancos Centrales.

En cualquier caso, la tecnología siempre es una buena oportunidad de inversión a largo plazo. El despliegue de las redes 5G o las necesidades de las empresas de digitalizar sus procesos beneficiarán al sector.

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