¿Qué diferencia hay entre una verdura y una hortaliza? Si eres capaz de responder sin titubear, te admiro. Eres ejemplar. Si lo desconoces, esto me sirve para demostrarte que, aunque parezcan obvias, las diferencias entre un depósito o un fondo de inversión tampoco están tan claras para muchas personas. Los depósitos han acogido tradicionalmente gran parte de los ahorros de los españoles, pero su baja rentabilidad y la evolución de los fondos de inversión en los últimos años han llevado a muchos a optar por estos últimos.

¿En qué se diferencian fondos y depósitos?

1. Naturaleza

Empezando por el principio: son productos financieros muy distintos. En un depósito prestamos una cantidad de dinero al banco por un plazo acordado. Pasado ese tiempo, el banco nos devuelve el capital que le hemos prestado, más unos intereses. En el caso del fondo, el inversor mantiene en todo momento la propiedad de su participación en un capital. Y la gestora no lo incluye en su propio balance.

2. Plazos

Otra gran diferencia hace referencia precisamente al plazo y la liquidez. En un depósito está prefijado (puede ser un mes, a 3, 6, 12…) y el inversor no puede recuperar su ahorro antes de ese plazo. Si lo hace, paga una penalización. Eso no ocurre en los fondos de inversión, salvo en algunos casos específicos, como los fondos garantizados. En la inmensa mayoría de los fondos, se puede retirar la inversión con rapidez, habitualmente de un día para otro. También se puede cambiar de fondo sin penalización ni coste fiscal. En este sentido, es un instrumento más líquido y flexible.

3. Rentabilidad

Si depósitos y fondos son muy diferentes en liquidez, también lo son en rentabilidad. La evolución de la economía ha llevado a los bancos centrales, y en particular al Banco Central Europeo, a bajar los tipos. Y aunque ahora estén repuntando, siguen en niveles históricamente bajos. Esto ha hecho que los depósitos bancarios bajen su rentabilidad hasta ser prácticamente nula. La inflación, por el contrario, se encuentra ahora en máximos de los últimos años. Esto hace que con los depósitos la rentabilidad real, es decir, descontada la inflación, sea negativa.

Por lo que se refiere a los fondos de inversión, su rentabilidad no está asegurada. Depende del perfil de la cartera de inversión y de los avatares del mercado, así como del momento en el que el inversor entró en el fondo o retiró el dinero. De modo que los valores de los fondos se mueven al ritmo del mercado, algo que los depósitos no hacen. Pero son más atractivos que los depósitos si se busca rentabilidad.

4. Garantía

Una diferencia importante es la garantía. En el caso de los depósitos, hay una garantía de hasta 100.000 euros por cada ahorrador. Si la entidad bancaria se viera obligada a liquidar, el inversor podría perder todos los euros que haya depositado por encima de esos 100.000. El caso de los fondos es distinto. Al invertir en activos, el riesgo es diferente. Pueden perder una parte grande o pequeña de su valor, lo que se verá reflejado en el valor de su participación. Ciertos fondos tienen garantizados una parte o la totalidad de la inversión.

5. Variedad

Una quinta diferencia entre ambos productos es que en los depósitos tienes muy pocos elementos entre los que elegir: el plazo y la distinta rentabilidad que te ofrezca cada banco. Pero en un momento de tipos bajos como este, no va a haber diferencias significativas. Por contra, dentro del mundo de los fondos hay multitud de criterios por los que se distinguen unos de otros, y la oferta es variadísima.

6. Fiscalidad

La fiscalidad es también distinta. Y aquí las ventajas de los fondos ganan la partida por goleada. Por un lado, puedes mover tu inversión de un fondo a otro sin que haya una penalización fiscal. Y por otro, en la declaración del IRPF -una vez que reembolsas tu dinero- puedes compensar las ganancias con pérdidas en otras inversiones.

7. Estrategia

Teniendo todo esto en cuenta, la séptima diferencia entre los dos es la estrategia de inversión. A corto plazo, y para una cantidad que no supere los 100.000 euros, un depósito puede ser una buena opción. Pero en un plazo medio o largo, los fondos de inversión pueden ser más adecuados y, sobre todo, más atractivos.

Si después de entender las diferencias entre depósitos y fondos de inversión solo te sigue rondando la mente qué distingue verdura de hortaliza, no te haré sufrir más. Las hortalizas son cualquier vegetal cultivado con el fin de ser consumido. Las verduras, por el contrario, hacen referencia solo a la parte verde de las hortalizas: en concreto, a las hojas que pueden ser consumidas, bien crudas o cocinadas. ¡La cantidad de cosas que se pueden aprender en un solo artículo!