No son ni un grupo de música ni una nueva serie de televisión. Los ETFs son un instrumento financiero a medio camino entre las acciones y los fondos de inversión. Se negocian en bolsa como si fuesen una acción, pero con las características propias de un fondo de inversión. ¿Y qué significa eso de las características propias de un fondo de inversión? Pues que además de agrupar el dinero de muchas personas para invertirlo en una determinada estrategia, lo hace invirtiendo no sólo en una compañía o bono, sino en muchas.

En este sentido, lo que hacen los ETFs es replicar índices financieros. Al principio estos índices eran los propios del mercado bursátil (Ibex-35, Eurostoxx-50, etc.). Pero como todo en la vida, las cosas se van haciendo cada vez más sofisticadas y con el tiempo se han ido creando ETFs que replican sectores, temas, etc. Así, ahora se puede elegir entre un variadísimo abanico de posibilidades. Están los ETFs de siempre (de renta variable), pero también los de renta fija, de divisas, materias primas o, como en el caso de los ETFs que incluimos en nuestro fondo Imantia Futuro, en índices de temas y tendencias.

Las siglas ETF provienen de su nombre en inglés, Exchange Trade Fund, y en nuestro país se los conoce como fondos de inversión cotizados. Y en ese “cotizados” está la gran ventaja de este producto. El hecho de que funcionen como acciones permite a quien invierta en ellos comprar y vender en cualquier momento del día, tantas veces como quiera. Y puede fijar el precio de compra y venta como si fuera una acción, a diferencia de los fondos de inversión tradicionales, en los que sólo hay precio (valor liquidativo) una vez al día.

Si de las acciones toma la ventaja de la compra-venta, de los fondos de inversión toma la ventaja de la diversificación. Como hemos comentado, los ETFs son cestas de acciones, de bonos, materias primas… lo que hace que tu dinero esté diversificado a pesar de estar invirtiendo en un único producto. ¿Y qué aporta la diversificación? Pues que no te estás jugando todo a un único número. El tener muchas compañías hace que el buen comportamiento de unas pueda compensar los malos resultados de otras. Esto supone, por tanto, asumir menos riesgos que si apostáramos todo a una sola empresa.

ETFs en Imantia Futuro

Así, invirtiendo el dinero de los partícipes de Imantia Futuro a través de ETFs conseguimos un “2 en 1”:  simplificamos la gestión y reducimos el coste operativo.  Hoy día el fondo invierte en 17 ETFs que incluyen más de 1.500 acciones. El coste de invertir individualmente en cada una de esas acciones encarecería mucho la gestión y restaría rentabilidad a nuestros clientes. De esta forma, logramos optimizar la gestión.

¿Y cómo elegimos esos ETFs, esos temas de Futuro? Partimos de un universo de 45 ETFs de diferentes temas que creemos que se beneficiarán de un mayor crecimiento en el futuro (se va revisando constantemente para ir añadiendo nuevos ETFs) y a través del Big Data y algoritmos matemáticos se seleccionan los ETFs que optimizan la rentabilidad y volatilidad. Tras ese escáner, como hemos comentado, resulta un fondo que invierte en 17 ETFs, lo que supone tener más de 1.500 acciones en cartera de 25 países.