El blues del autónomo tiene una letra muy conocida: les cuesta financiarse, tienen que adelantar un IVA de un servicio que no saben si cobrarán, tienen que pagar una cuota fija de la Seguridad Social, tienen jornadas más largas, trabajan en ocasiones solos… y después de llevar décadas de una vida con dificultades, queda una jubilación menor. Pero, en realidad, ¿tiene por qué ser así?

El sistema público de pensiones es distinto si eres autónomo o si trabajas por cuenta ajena. Los principios básicos son los mismos: es un sistema contributivo, y por tanto la pensión dependerá de la base de cotización y de los años en los que has contribuido al sistema. A partir de ese mismo punto de partida, hay diferencias. El autónomo puede elegir la base de cotización, mientras que el asalariado no. 

En los cajones del Ministerio de Empleo está el proyecto que llevaría a los autónomos pagar en función de los ingresos, lo que les llevaría a ingresar al Estado mayores contribuciones, y a recibir a cambio mejores pensiones de jubilación. Mientras tanto, vamos a ver qué posibilidades ofrece el sistema actual. 

¿Cotizar al máximo o tener un plan de ahorro?

Primero hay que tener en cuenta que para cobrar el 100% de la pensión, tendrá que cotizar durante 37 años. Cada año por debajo de ese plazo, su pensión se reduce, de tal modo que 15 años cotizados dan derecho a un 50% de la prestación. Hay que recordar que el cómputo no se hace por meses o años naturales, sino que sólo se contabilizan los días cotizados, y aquéllos en los que el autónomo no lo hace, no se suman al cómputo.

Los expertos de VidaCaixa han hecho los cálculos. El 86% de los autónomos en España cotiza por la base mínima, lo cual les llevaría a cobrar una pensión de 635 euros mensuales si han estado 37 años o más cotizando en el sistema. Hay que recordar que, en estos momentos, la pensión media en España es de 1.155 euros mensuales. Aunque cuatro de cada cinco autónomos no saben cuánto les quedará de pensión, un 75% sí cree que no será suficiente para mantener su nivel de vida, una vez se retire. 

Los autónomos pueden modificar sus aportaciones hasta cuatro veces al año, de modo que en la medida en que les venga bien, pueden aumentar su aportación al sistema, y a cambio generar un mayor derecho a la pensión. No es la única opción que tienen: también pueden aumentar el ahorro, para crear un patrimonio al margen del sistema público de pensiones; un patrimonio, además, que no depende de las decisiones políticas del momento, como sí ocurre con la pensión por jubilación.

De hecho, una de las cuestiones que tiene que resolver un autónomo es elegir entre cotizar por el máximo o hacer un plan de ahorro. Para cobrar la pensión más alta, un autónomo tendrá que cotizar por el máximo (1.121,60 euros) desde los 42 años, dado que desde 2027 se tendrán en cuenta los últimos 25 años en el cómputo de la pensión. El año pasado, la pensión máxima era de 2.508 euros, de modo que tendrá que estudiar un plan de ahorro que le permita acercarse a esa cantidad, o superarla, con el mismo esfuerzo.

Plan de pensiones, una opción con interrogantes

Una opción es hacer aportaciones a un plan de pensiones. Tiene ventajas fiscales, como es la de desgravar las aportaciones anuales hasta un máximo de 8.000 euros al año. Pero no es la única opción ni necesariamente la mejor: en los últimos años su rentabilidad ha sido baja. Hay muchos fondos, con distintos perfiles de riesgo y rentabilidad, que se pueden amoldar a las necesidades del cliente.

Pero hay otras opciones. Una de ellas es la de jubilarse de forma anticipada, algo que pueden hacer los trabajadores autónomos desde 2013. Para ello tendrá que superar los 35 años de cotización, con una penalización de un 8% por cada año de antelación. Si bien, dado que la mayoría cotiza por el mínimo en gran parte de sus aportaciones al sistema, serán pocos los que puedan optar por esta opción.

Por eso es más relevante otra de las posibilidades que ofrece el sistema, la de compatibilizar el cobro del 100% de la pensión con el trabajo, aunque para ello, es necesario que el autónomo mantenga, al menos, a un empleado. Para el sistema tiene lógica, porque el pensionista tiene derecho a esa prestación de todos modos, y con esta fórmula tiene al menos un par de trabajadores haciendo aportaciones al mismo. Y para el autónomo también: no tiene que esperar más para cobrar una pensión a la que tiene derecho, pero como es posible que sea insuficiente para mantener su calidad de vida la combina con la renta de su actividad económica.