No todos los inversores están dispuestos a correr un alto riesgo cuando se trata de su dinero. Por eso es importante conocer la ratio de Sharpe.

Esta ratio relaciona la rentabilidad de un activo con su volatilidad. De esta forma, puedes evaluar el resultado de un fondo de inversión, un plan de pensiones… respecto al riesgo asumido al invertir en él.

Debe su nombre a la persona que lo desarrolló, el premio Nobel de Economía de la Universidad de Stanford William Sharpe, y sirve para evaluar la eficiencia de la gestión de una cartera.

¿Cómo se calcula la ratio de Sharpe?

Solo necesitas conocer tres datos: 

  • La rentabilidad del fondo durante un periodo de tiempo.
  • La tasa de interés del activo libre de riesgo. O, lo que es lo mismo, la rentabilidad que ofrecen los activos más seguros. Por ejemplo, los bonos de renta fija a corto plazo con mejor calificación, como las letras del tesoro o el Bund alemán.
  • La volatilidad histórica del fondo durante el mismo periodo utilizado al medir la rentabilidad.

Para calcularlo, solo debes restar al primer dato el segundo dato y dividir el resultado entre el tercero. Justo así:

Ratio de Sharpe= (Rentabilidad del fondo-Tasa de interés del activo sin riesgo) /Volatilidad

¿Cómo interpretar la Sharpe?

El Sharpe es un dato interesante para comparar varios fondos de inversión. Cuanto mayor sea el resultado, mejor rendimiento con respecto al riesgo que tomes al invertir.

Pongamos un ejemplo. Dudas invertir entre dos fondos, el A y el B. El primero cuenta con una rentabilidad a un año del 15% y ha mantenido una volatilidad del 14% durante el mismo periodo. Si contamos con que la tasa de interés libre de riesgo es del 2%, la ratio de Sharpe del fondo A sería:

Ratio de Sharpe Fondo A= (15-2) /14=0,92

En el segundo caso, el fondo B presenta una rentabilidad del 17% y mantiene una volatilidad histórica del 18%. Considerando la tasa de interés sin riesgo igual a la del fondo A, el resultado sería el siguiente:

Ratio de Sharpe Fondo B= (17-2) /18=0,83

Atendiendo al resultado, a pesar de que el fondo B tiene una rentabilidad más alta, parece mejor opción el fondo A, ya que por cada punto de riesgo asumido estás logrando una mayor rentabilidad.

Como ves, este indicador tan fácil de calcular puede inclinar la balanza entre un fondo y otro.

Si lo tienes en cuenta, conseguirás conocer mejor la calidad de tus inversiones, acercándote un poco más a la libertad financiera.

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