«Papá, creo que te han hackeado el móvil». La frase es contra natura: un hijo no debería ser quien advirtiera a sus progenitores que se encuentra en una situación de vulnerabilidad. En un mundo ideal los más mayores tendrían que ser los supervisores y con conocimiento de causa. Pero los que hayan nacido en la década de los sesenta o setenta seguro que se ven envueltos en esta paradójica dramática: sus hijos saben bastante más que ellos en lo que respecta a nuevas tecnologías. Los llamados nativos digitales han adoptado las nuevas tecnologías de una forma natural y sin curva de aprendizaje. Pero quienes crecimos con un teléfono fijo de rosca las cosas no suelen ser tan fáciles. En materia de ciberseguridad… ¿quién enseña a quién en casa? ¿Los padres a los hijos, o al revés?

Sin culpabilidad: qué deben hacer los padres

Los padres nos hemos visto en una atípica situación en la que los menores a nuestro cargo tienen más conocimientos técnicos de la tecnología. De alguna forma, algunos pueden sentirse inseguros a la hora de formarles en materia de ciberseguridad.

Las dudas se acumulan en las conciencias de los progenitores y no es una tarea fácil. ¿Debemos dejarle a solas en el cuarto con el móvil? ¿Y qué hacemos con Instagram, o peor aún, con TikTok? La dimensión del problema se acrecienta cuando vemos una relajación general en las normas en buena parte de los hogares; se trata de padres que no ven -o no quieren ver- el peligro real de un menor ante la inmensidad de internet.

La ciberseguridad, clave para el futuro

“Si a Fulanito le dejan con el móvil hasta la noche ¿por qué a mí no?”, esta pregunta pesa sobre una losa en casa por su abrumadora lógica. Pero hay que comprender que el cuidado de la seguridad en internet debe ser el mismo que se tiene con la seguridad general en casa.

Mismas instrucciones, de hecho: no dejar las puertas abiertas, no pasearse desnudo por el balcón ni hablar con desconocidos. En este sentido, los padres no deben sentirse culpables por carecer de conocimientos en las nuevas tecnologías. «Los padres pueden enseñar más a los hijos en ciberseguridad que al contrario, simplemente aplicando reglas de sentido común y experiencia vital a un ámbito que, a poco que pensemos, no es tan distinto que aquel en el que nos educamos nosotros», explica a IMANTIA Fernando Suárez, presidente del consejo general de colegios oficiales de ingeniería informática. 

Conocimientos técnicos, pero mucha menos conciencia

Este experto reivindica que los fundamentos de la seguridad online no difieren de los cotidianos que gestionamos a diario. «Pensamos que los niños son expertos en tecnología porque la usan de forma natural, ya que han tenido acceso a ella desde que nacieron», explica Suárez. «Pero no tienen la base formativa necesaria», concluye. Una vez más, lo que mejor funciona en la educación es el sentido común. Hay que tener en cuenta que los menores tienen una menor conciencia del peligro que los mayores, y esto es ley de vida.

Internet se presenta para ellos como un lugar, en términos generales, amigable y sin peligros. El hecho de que una pantalla separe el mundo real del virtual no hace sino agrandar esta sensación de seguridad. Pero… ¿son conscientes nuestros hijos que uno de sus TikTok o foto en Instagram pueden estar siendo vistos por alguien de fuera de su círculo y con malas intenciones?

Consejos básicos

El mejor consejo para los padres, en esta línea, es que extiendan las normas generales de la casa al uso que hacen los menores en internet. Esto pasa por establecer normas como las que enumeramos a continuación:

  • No dejar que duerman con el móvil, ordenador o tableta en la habitación. Y, además, establecer la sana costumbre de cargar los dispositivos en una zona común supervisada por los adultos.
  • Poner una hora de fin del wifi en casa, una medida compleja pero absolutamente recomendable: a partir de cierta hora, se apaga el router. Quienes no deseen quedarse desconectados a la misma hora que sus hijos siempre pueden optar por dispositivos como Google WiFi o similares que automatizan el apagado de la señal por dispositivos o grupos de dispositivos.
  • Mantener una relación de confianza con nuestros hijos en lo relativo a Internet. Es fundamental no dudar en seguirles en las redes sociales para ver qué publican. La rebeldía natural de estas edades dificultará mucho esta medida, pero nuestros hijos deben comprender que es por su propio bien.

En resumen, lo fundamental es no dejarse engañar por la falsa creencia de que las habilidades técnicas o de uso implican necesariamente una conciencia del peligro o la seguridad on line.

Y como recuerda Suárez: «Esto lo hemos comprobado durante el confinamiento, donde muchos niños que parecían expertos tecnólogos no sabían realizar operaciones que nos pueden parecer básicas, como enviar un correo electrónico». 

Por otro lado, el menor se sentirá mucho más seguro si sabe que el entorno digital en el que se mueve está también sujeto a unas normas que deben cumplirse a rajatabla: los padres no deben hacer dejación de su rol educativo por una mera cuestión técnica, y esto será por el propio bien de los descendientes. La ciberseguridad debe formar parte de nuestras vidas igual que lo hace la tecnología.