“La subida en los tipos de interés afectará a tu hipoteca”, “El Banco Central Europeo fija los tipos de interés en el 0%”, “Argentina sube la tasa de interés al 60% para tratar de frenar el desplome del peso”. Seguro que alguna vez has leído un titular parecido. Si consultas las noticias de manera habitual, te darás cuenta de que es un tema del que se habla de manera recurrente, y a menudo, no se entiende del todo bien. ¿Consecuencia? No lees más allá del titular e ignoras el impacto que puede tener en tu día a día.

Por explicarlo de manera sencilla: el tipo de interés fija el precio del dinero. Sí, se puede comprar y vender dinero. Las empresas financieras se dedican a ello. Básicamente ofrecen préstamos y modos de financiación. Como todo, se entiende mejor con un ejemplo. Imagínate que desde pequeño te llamó la atención la fotografía. Empezaste a trastear con cámaras viejas de tu familia y te diste cuenta de que no se te daba mal. Decidiste estudiar Fotografía, descubriste Photoshop y empezaste a tener éxito en Instagram.

Ahora te quieres ganar la vida con ello, pero necesitas una cámara más potente, un par de objetivos, tarjetas de memoria y un trípode. Haces la lista de la compra y te sale 2000 euros. Consigues mil gracias a tu familia y amigos, porque les encanta apoyarte en tus sueños, pero necesitas otros mil. Se los pides a una entidad financiera, que pone como condición que pagarás una cantidad mensual y que en un año, le habrás devuelto 1.100 euros. Esos 100 euros de más son el tipo de interés, el precio del dinero. En este caso, es un préstamo con un 10% de interés anual. ¿Pero por qué te hacen eso? La explicación es sencilla y tiene dos vertientes: plazo y riesgo.

La empresa financiera se queda sin esos mil euros durante todo el año, y ese dinero valdrá menos dentro de 365 días. Recuerda que la inflación hace que el dinero en un cajón pierda valor. Además, te dan un año. El tema está en que quizá pasas una mala temporada y en ese plazo las revistas deciden no comprar tus fotos. La empresa financiera se arriesga por ti, pero no nos engañemos: aunque seas buen fotógrafo, no eres Robert Capa. Si a él le prestaran ese dinero, existiría menos riesgo y consecuentemente el tipo de interés sería menor.

En resumen: un banco te presta dinero para conseguir un beneficio que compense el riesgo y el tiempo que se queda sin esa cantidad. Siempre que hay un préstamo, le acompaña un tipo de interés. Excepto si le pides a tus amigos, para ellos la inflación nunca existe.

Por cierto, hay más de un tipo de tipo de interés.

Es un poco trabalenguas, pero lo que hay que entender es que el tipo de interés se viste de distintas maneras. Aquí los dos básicos:

  • Tipo de interés fijo: El porcentaje anual que acordaste con el banco cuando te prestó dinero no cambia con el tiempo, pase lo que pase.
  • Tipo de interés variable: En lugar de pactar porcentajes fijos, como un 5% de interés, el banco se acoge a referencias o índices que varían en el tiempo. El más común es el Euríbor. Este es el tipo de interés medio al que se prestan dinero los bancos europeos entre sí. Dependiendo de cómo vaya evolucionando la economía, puedes salir ganando o perdiendo con este sistema.

Para, para. ¿Y quién decide el tipo de interés?

El Banco Central Europeo. Los bancos no solo te dan dinero a ti para tu cámara, también negocian entre ellos. En el caso de la zona euro, el BCE se encarga de fijar el tipo de interés al que se adhieren las entidades financieras. Tienen poder para crear impacto en la actividad económica, y esto te afecta.

Por ejemplo, si quisieran estimular la inversión para dar un empujón a la economía, podrían establecer el valor de los tipos en 0% (como ya han hecho antes). En cambio, si los suben, el dinero será más caro, por lo que habrá menos créditos y a priori un resentimiento financiero.

Así que nada, si tienes en mente pedir un crédito para esa cámara tan molona, o para lo que sea, acuérdate de leer la letra pequeña de los tipos de interés.