“El FMI advierte de que los bancos centrales podrían subir los tipos de interés más rápido de lo que se prevé“, “La subida en los tipos de interés afectará a tu hipoteca”, “La Reserva Federal americana podría llevar los tipos al 2,5%“… Seguro que en las últimas semanas has leído algún titular parecido.

Si consultas las noticias de manera habitual, te darás cuenta de que es un tema del que se habla de manera recurrente y, a menudo, no se entiende del todo bien. ¿Consecuencia? No lees más allá del titular e ignoras el impacto que puede tener en tu día a día.

¿Cómo te afectan los tipos de interés en tu día a día?

Como todo se entiende mejor con un ejemplo, vamos a verlo de forma sencilla.

Imagina que desde pequeño te llamó la atención la fotografía. Empezaste a trastear con cámaras viejas y te diste cuenta de que no se te daba mal. Decidiste estudiar Fotografía, descubriste Photoshop y empezaste a tener éxito en Instagram. Ahora quieres ganarte la vida con ello, pero necesitas una cámara más potente, un par de objetivos, tarjetas de memoria y un trípode. Haces la lista y te sale que todo eso cuesta 2.000 euros. Consigues 1.000 euros gracias a tu familia, pero necesitas otros 1.000…

Decides pedírselos a una entidad financiera. Su condición, que los devuelvas dentro de un año a razón de 90 euros al mes, es decir, 1.080 euros. Esos 80 euros de más son el tipo de interés, el precio del dinero, lo que pagas porque te lo presten. En este caso, el tipo de interés es del 8% anual.

Y lo mismo pasa cuando quieres comprar un coche y el concesionario te lo deja pagar a plazos o cuando vas a pedir una hipoteca… Al final siempre terminas pagando intereses.

¿Por qué te hacen eso?

La explicación es sencilla: plazo y riesgo.

La empresa financiera se queda sin esos mil euros durante todo el año y, además, ese dinero valdrá menos dentro de 365 días. Recuerda que la inflación hace que el dinero en un cajón pierda valor (y en estos momentos el IPC roza el 10%, una barbaridad).

En resumen: el banco te presta dinero a un tipo de interés compense el riesgo y el tiempo que se queda sin esa cantidad.

Hay más de un tipo de tipo de interés.

Es un poco trabalenguas, pero lo que hay que entender es que el tipo de interés se viste de distintas maneras. Aquí los dos básicos:

Tipo de interés fijo:

El porcentaje anual que acordaste con el banco cuando te prestó dinero no cambia con el tiempo, pase lo que pase.

Tipo de interés variable:

En lugar de pactar porcentajes fijos, como un 8%, el banco se acoge a referencias o índices que varían con el tiempo. El más común es el Euríbor. Este es el tipo de interés medio al que se prestan dinero los bancos europeos entre sí.

¿Y quién decide el tipo de interés?

Los bancos no solo te dan dinero a ti -para tu cámara-, también negocian entre ellos. En el caso de la zona euro, es el BCE quien se encarga de fijar el tipo de interés al que se adhieren las entidades financieras.

Esto les permite crear impacto en la actividad económica, algo que te afecta directamente. Por ejemplo, si quisieran estimular la inversión para dar un empujón a la economía, podrían establecer el valor de los tipos en 0% (como ya han hecho antes). En cambio, si los suben (lo que se prevé que hagan en breve), el dinero será más caro, por lo que habrá menos créditos y a priori un resentimiento financiero.

Así que nada, si tienes en mente pedir un crédito para esa cámara tan molona, o para lo que sea, acuérdate de leer la letra pequeña de los tipos de interés.