Lejos de esa imagen de inversor de cuello blanco, pelo engominado y deportivo rojo a la puerta de la oficina, hay otra clase de inversores: los que dan importancia no sólo a cuánto ganan, sino al cómo.

Porque si hay algo que ha quedado claro con la COVID-19, es que todas nuestras acciones tienen consecuencias sobre nosotros y sobre los demás.

La buena noticia es que los inversores que buscamos algo más también podemos invertir tranquilos. Hay una opción para que con nuestro dinero no sólo ganemos nosotros, sino que colaboremos con un bien común mayor: los fondos de inversión socialmente responsables.

Estos invierten en empresas que trabajan las energías limpias, que apuestan por la igualdad de género o que defienden la educación universal… Casi tantos temas como inversores.

Una inversión en auge

En la actualidad hay más de 4.700 fondos de inversión ESG (cumplen con criterios Ambientales, Sociales y de Gobierno corporativo, por sus siglas en inglés). Éstos representan el 12,3% de los 13 billones de euros que gestionan los fondos en Europa (datos de 2019).

Se trata, además, de una inversión en auge. Cada vez hay más personas que buscan productos financieros socialmente responsables. Según el estudio The Growth Opportunity of a Century de la consultora PWC Luxemburgo, en 5 años el volumen gestionado por los fondos ESG crecerá hasta representar el 57% del total de activos bajo gestión.

La crisis de la COVID-19 no ha hecho sino acentuar esta tendencia. Según la empresa de investigación y gestión de inversiones, Morningstar, en el primer trimestre de 2020 el dinero gestionado por los fondos europeos ESG aumentó en 30.000 millones de euros. Durante el mismo periodo, el conjunto del sector perdía 148.000 millones de euros.

¿Puro altruismo? No tanto

Invertir en fondos de inversión socialmente responsables no significa sacrificar nuestro dinero por un mundo mejor. Clave de su éxito es la conjunción de beneficio social y rentabilidad para el inversor. Según otro estudio de Morningstar, durante los últimos 10 años cerca del 60% de los fondos ESG obtuvieron mejor rentabilidad que sus equivalentes no ESG.

De hecho, los fondos socialmente responsables han resistido mejor que otros los vaivenes de los mercados financieros por la pandemia de la COVID-19. En este sentido, durante 2020 el índice europeo de referencia de este tipo de inversión, el MSCI Europe ESG Leaders, sumó una rentabilidad del 7%. Su versión tradicional, por el contrario, el MSCI Europe, caía un 5,4%.

El futuro empieza hoy

Queda claro que invertir en fondos que aportan un beneficio a la sociedad no sólo llena el alma, sino que hacer crecer nuestros ahorros. Ejemplo de ello son los fondos Imantia Futuro, que en su primer año de vida acumularon una rentabilidad de dos dígitos.

Imantia Futuro Healthy tiene el ámbito de la salud como uno de sus cuatro pilares de inversión, junto con deporte, nutrición y longevidad. Su apuesta por un estilo de vida saludable en un año marcado por la pandemia mundial ha sido un éxito.

Imantia Futuro, por su parte, además de invertir en salud, centra su estrategia en temas que han cobrado un gran protagonismo en esta crisis sanitaria/económica. Algunos de ellos son digitalización, ciberseguridad o automatización.

Cada vez más personas saben que su dinero, lejos de acumular polvo en una cuenta corriente, puede ayudar a cambiar el mundo y a mejorar sus propias finanzas. El movimiento ya está en marcha. ¿Te unes?

Este artículo no constituye una oferta o recomendación para la adquisición o venta, o para realizar cualquier otra transacción. La información contenida en él no debe interpretarse como asesoramiento o consejo y no sustituye a la información legal preceptiva que debes consultar antes de tomar cualquier decisión de inversión. Rentabilidades pasadas no garantizan rendimientos futuros. La inversión en fondos conlleva riesgos, por lo que, antes de invertir en ellos, debes leer atentamente el Folleto Informativo, disponible tanto en www.cnmv.es como en esta web.

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