¿Quién no ha tenido una hucha en forma de cerdito en la que iba echando unos euros (o pesetas) de vez en cuando? Ese sonido metálico y agradable de las monedas bailando cuando la agitábamos. Algunos teníamos la hucha metálica y cilíndrica —ni el mejor cuchillo abría esa lata—, con la que nos sentíamos muy satisfechos cuando aumentaba de peso. 

El ahorro es una virtud, pero no consiste únicamente en acumular monedas y guardarlas en una caja fuerte para que retengan polvo. El dinero parado de poco sirve, porque esos 1.000/10.000/50.000 euros que tienes ahorrados en unos años pueden valer menos, muchísimo menos.

Esto se debe a la inflación, es decir, al aumento generalizado de los precios de bienes y servicios en un país durante un periodo de tiempo dado, generalmente un año.

Si los precios suben, con el mismo euro que usábamos hace un año podemos ahora comprar menos bienes y servicios, es decir, nuestro poder adquisitivo disminuye

¿Cómo se mide la inflación?

Para saber cuánto han subido esos precios contamos con el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Es un indicador que nos permite saber cómo ha variado el precio de un conjunto de bienes y servicios básicos, analizando así el coste de la vida en un momento concreto.

Este índice recoge la variación de precios de productos que usamos en nuestro día a día, como son determinados alimentos, la ropa, el calzado, carburante, etc.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) tiene una herramienta que actualiza una determinada cantidad de dinero según el IPC.

¿Qué causa la inflación?

La inflación tiene varias causas. Podemos destacar tres:

  • Cuando la demanda supera la capacidad de producción o de importación.
  • Cuando el precio de las materias primas (petróleo, energía, minerales, etc.) aumenta y los productores, para no perder dinero, incrementan los precios.
  • Cuando se prevé un fuerte incremento de los precios en el futuro y éstos se van ajustando gradualmente para no provocar un impacto en un breve lapso de tiempo.

Esto es lo que hace la inflación a tu bolsillo

Supongamos una inflación media del 2% anual (la que tiene por objetivo el Banco Central Europeo). Si tenemos 10.000 euros ahorrados y no los movemos en 10 años, la inflación irá carcomiendo el poder adquisitivo de nuestros ahorros. Cada año valdrán un 2% menos, es decir, 200 € menos. Así, en 10 años la capacidad de adquisición de nuestros ahorros habrá disminuido un 20%, es decir, en 2.000 €. 

Veámoslo con datos reales.

Desde la incorporación del euro en España (2002), los precios han subido un 40,3%. ¿Qué supone esto? Que los 10.000 euros de entonces valdrían ahora 5.970 euros. Un ajuste muy importante, como para no preocuparnos por nuestros ahorros. 

¿Cómo vencer a la inflación?

No siempre es fácil superar a la inflación. La rentabilidad de los formatos de ahorro tradicionales como los depósitos o los fondos garantizados dista mucho de ese 3,3% récord que marcó la inflación en agosto.

Por eso, hoy día, la mejor manera de rentabilizar los ahorros es a través de la inversión.

Esta no sólo nos permite mantener, sino aumentar nuestro poder adquisitivo. Si tenemos una inflación del 2% (en realidad en agosto cerró en el 3,3%, la tasa más alta desde 2011) y logramos con nuestros ahorros una rentabilidad del 4%, lograríamos aumentar en un 2% el poder adquisitivo.

Hay muchos tipos de inversiones, con muy diferentes niveles de riesgo, de forma que cada persona pueda seleccionar aquella que se ajusta mejor al riesgo que está dispuesto a asumir y la rentabilidad que espera obtener.

Para aquellos que busquen altas rentabilidades, asumiendo los vaivenes de la bolsa, los fondos Imantia Futuro e Imantia Futuro Healthy pueden ser una buena opción.

Ambos fondos invierten en empresas innovadoras de múltiples sectores como la salud, la digitalización, el tratamiento de aguas o la biotecnología.

Con la inversión nuestra hucha no se encoge y podremos aumentarla año tras año.

Este artículo no constituye una oferta o recomendación para la adquisición o venta, o para realizar cualquier otra transacción. La información contenida en él no debe interpretarse como asesoramiento o consejo y no sustituye a la información legal preceptiva que debes consultar antes de tomar cualquier decisión de inversión. Rentabilidades pasadas no garantizan rendimientos futuros. La inversión en fondos conlleva riesgos, por lo que, antes de invertir en ellos, debes leer atentamente el Folleto Informativo, disponible tanto en www.cnmv.es como en esta web.

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