Seguro que alguna vez has escuchado que la calificación de un país o de una empresa varía, y no has entendido muy bien qué significa ni los efectos que puede tener sobre la economía. Si es así, estás de suerte. Después de leer este artículo, seguro que sabes lo que es el rating y cómo funciona.

El rating -o calificación de riesgo- es un indicador que establece la capacidad de una entidad pública o privada para pagar su deuda y el riesgo que conlleva invertir en ella. Para definirlo, se toman en cuenta factores como la cuenta de resultados, su nivel de deuda, la rentabilidad de sus activos o su tamaño.

¿Cómo se establecen las calificaciones?

Imagina que dos de tus amigos necesitan un préstamo y solo puedes dejar dinero a uno de ellos. El primero gana más que el segundo, pero vive en un piso mucho más grande y gasta bastante dinero los fines de semana. Sin embargo, el segundo tiene una nómina bastante más baja y le cuesta llegar a fin de mes, pero siempre hace un pequeño esfuerzo para ahorrar un poco. Difícil decisión, ¿verdad? Para poder elegir correctamente, deberás evaluar todos los factores para que tu inversión retorne de la forma más segura posible. Algo parecido ocurre con el rating.

Así, las agencias de calificación -seguro que has oído hablar de Moody’s, Standard & Poor’s o Fitch- valoran una serie de datos y establecen una clasificación del riesgo de impago de las entidades, desde la AAA (investment grade, o menor riesgo de impago) hasta la C (high yield, o mayor riesgo). No obstante, los nombres que se otorgan a las calificaciones suelen variar en función de la agencia que realice la valoración.

Además, es necesario diferenciar entre el rating que se otorga al emisor de deuda como organización, normalmente asociado a la deuda senior -que se ha de devolver de forma preferente tras una posible quiebra-, y la calificación de la emisión, que variará en función del orden de prelación. Así, cuanta menos prioridad tenga en la lista de cobros, más riesgo de impago supondrá.

También es necesario puntualizar que las calificaciones no son fijas. Las agencias las revisan periódicamente, y en ocasiones pueden contener errores que las desvinculen con el rendimiento real. Por otro lado, el rating de un mismo activo puede resultar distinto en función de la agencia que lo haya evaluado, atendiendo a diferentes opiniones sobre su solvencia.

¿Influye el rating en la rentabilidad de tus inversiones?

Ahora es cuando el concepto se pone interesante. Volviendo al ejemplo, imagina que tu primer amigo tiene capacidad para devolver tu préstamo con más facilidad que el segundo. Sin embargo, el mejor valorado te dará un interés del 1%, mientras que el otro te devolverá el préstamo más un interés del 4%. Lo sé, es feo pedir interés a un amigo, pero piensa en los mercados…

El rating de una empresa o un país afecta directamente en el tipo de interés. Cuanto más riesgo suponga invertir en una entidad, más rentabilidad tendrá que ofrecer para compensar ese peligro. Así, en función del riesgo que quieras asumir en tus inversiones, podrás alcanzar una rentabilidad más o menos alta. Y aquí entra en juego tu capacidad para saber hasta qué punto estás dispuesto a arriesgar el retorno de tu inversión. Luego no digas que no avisé…