Creo que no me equivoco si afirmo que la palabra «posiciones» conecta con una zona de nuestro cerebro, tal vez sea la amígdala, que inmediatamente nos conduce a la versión resumida del Kamasutra que cada uno haya podido experimentar.

Pero si a «posiciones» le añadimos el adjetivo «cortas», nuestro cerebro tiene dificultades para asimilar bien la información: ¿Estamos hablando de posiciones para unas relaciones cortas, para otras cosas cortas, de las que son recomendables para personas que en estas situaciones se cortan…?

En ese momento de efervescencia mental, nuestra parte racional del cerebro, eso que Kahneman dio en llamar el Sistema 2, toma el mando y dice: «Para un segundo, amigo, que esto no va de sexo, que va de finanzas». Y, evidentemente, la sola mención de las finanzas provoca tal bajonazo de la libido que nos saca de la ensoñación y nos devuelve a la realidad.

Yo nunca supe muy bien qué era eso de las posiciones cortas hasta que vi la serie Billions. AXE Capital, la empresa de Bobby Axelrold, se manejaba como pez en el agua con este tipo de posiciones. De la serie deduje que dedicarse a eso puede ser muy lucrativo, pero que también te puede arruinar. Los que se mueven en ese mercado están un poco más pa’llá que pa’cá.

Más allá de lo fidedigna que pueda ser esta serie, lo que sí me provocó fue un cierto interés por comprender qué era eso de las posiciones cortas. Lo que yo he deducido viene a ser más o menos esto:

  1. Alfredo le pide a Luis que le preste por un tiempo cortito sus acciones de Bancobueno y le ofrece una compensación por ello. Luis se las presta.
  2. Alfredo prevé que las acciones de Bancobueno van a bajar, así que, en cuanto se las prestan, las vende.
  3. Si, como creía Alfredo, las acciones bajan, en un momento determinado decide recomprar el mismo número de acciones que había vendido
  4. Alfredo gana la diferencia entre lo que ingresó en la venta y lo que le costó la recompra.
  5. Finalmente, Alfredo le devuelve a Luis sus acciones de Bancobueno y le compensa con un dinero adicional.

Supongo que esto se le ocurrió a alguien que un día pensó que había que inventar una forma de ganar dinero cuando los mercados bajan. La idea es buena, arriesgada pero buena. Y digo arriesgada porque si tu previsión bajista es equivocada, las pérdidas pueden ser enormes.

La pregunta que me hago es qué le lleva a pensar a alguien que un determinado valor va a bajar. Imagino que la clave está en manejar buena información de la situación de una determinada empresa, su mercado, exposición en países sensibles… Todo eso, bien analizado, puede llevar a tomar posiciones cortas en ese valor. A nadie se le escapa que estas operaciones son sensibles a la información privilegiada. Esto sucedía con frecuencia en la serie y no suele estar bien visto por las autoridades supervisoras.

Para un profano como yo, da la impresión de que estamos frente a eso que se ha dado en llamar «profecías autocumplidas». Se crean unas expectativas que provocan unos comportamientos de las personas que, finalmente, hacen que esas expectativas se cumplan.

Digo eso porque si quien toma posiciones cortas es un actor relevante del mercado, el hecho de que venda activos crea una presión vendedora. Presión que a su vez es que muy probablemente que otros sigan, de tal forma que, finalmente, los precios de esos activos bajen.

La otra pregunta que me hago es qué le lleva a alguien a prestar sus acciones con la previsión de que cuando se las devuelvan muy probablemente valgan menos. Entiendo que, en este caso, todo depende del plazo que uno contemple para su inversión. Si en lugar de llevar las luces cortas llevas las largas, puedes ver más allá del corto plazo. En ese caso, entrar en este tipo de operaciones puede ofrecerte una rentabilidad que sume a la que obtengas a largo plazo o que aminore las pérdidas que pudieran darse. Bueno, tiene su sentido.

Si todo lo que pienso no es un puro disparate, que vaya usted a saber, tal vez podríamos definir las posiciones cortas como un pacto entre los fanáticos del carpe diem financiero y los que dejan para mañana lo que pueden vender hoy.

También te puede interesar:

Los parecidos entre mercados emergentes y jóvenes promesas del fútbol

La propuesta de Javier Capitán para evaluar tu perfil de riesgo