Ahora mismo con tu móvil puedes pedir una pizza, ver la televisión, recorrer la geografía de toda la tierra, medir el espacio de una habitación, cazar criaturas inventadas, prever el tiempo de la semana que viene o retransmitir un vídeo en directo. Cada vez hay más cosas que puedes hacer con ese pequeño artilugio que cabe en tu mano. Y, por supuesto, también puedes invertir en un fondo. 

Para invertir tus ahorros en un fondo, puedes ir a tu banco o acudir a cualquier gestora. Pero cada vez nos desplazamos menos, si no es por obligación o por tener una experiencia. Si lo que necesitamos es hacer una transacción, como realizar una compra o contratar un servicio, preferimos hacerlo todo cómodamente desde donde estemos, desde la comodidad de nuestro móvil.

Ahora que las grandes empresas tecnológicas entran en el mundo financiero, hay cada vez más compañías que aúnan la tecnología y las finanzas; juntas forman el mundo fintech, que pasa por la pequeña ventana de nuestro móvil como su vía preferida para conectar con nosotros. Ya hace una década o más que hemos dado el paso de la banca en la calle a la banca online. Pero internet cada vez es más sinónimo de móvil, y lo mismo ocurre con las instituciones financieras y con los fondos de inversión. 

Decía John M. Keynes que “no hay nada más tímido que un millón de dólares”, y es cierto que a nadie le gusta jugarse esa cantidad de dinero… y perderla. Pero tampoco nos gusta comprometer el mucho o poco dinero que tenemos en una cuenta o de límite de la tarjeta o invertido en un fondo. Es cómodo que la relación con tu dinero sea por el móvil, pero ¿es seguro?

Ya haces pagos con el móvil, bien por medio de una aplicación, bien porque hayas incluido tu tarjeta. También puedes hacer transferencias de pequeñas cantidades a bajo coste, gracias a la tecnología blockchain. Y todo ello lo puedes hacer de forma segura, sin comprometer tu dinero. 

Aunque nunca se puede asegurar un 100% de seguridad, lo cierto es que la banca online es muy segura. De hecho, es una de las claves de su éxito, pues la comodidad no es argumento suficiente para el abandono, cada vez más completo, del viejo sistema de relacionarse con los bancos.

Según una encuesta realizada por Mastercard, un 83% de los encuestados utiliza la banca online una vez al mes y más del 60% una vez a la semana. Pero online quiere decir móvil la mayor parte del tiempo, y eso se observa en que el 73% de los españoles utilice las aplicaciones móviles de los bancos tradicionales, y que tres de cada diez utilice sólo bancos cien por ciento digitales. 

Relacionarte con el banco sólo por móvil ahorra tiempo, es intuitivo y fácil de utilizar y está abierto las 24 horas del día. No tienen el apoyo de las sucursales, pero gracias a la atención personalizada por teléfono, no las echamos en falta.

El móvil tiene varios elementos que lo hacen un interfaz muy seguro. La cámara fotográfica puede captar la imagen de nuestro DNI, y el software de los bancos puede identificar su autenticidad. Por otro lado, el reconocimiento de la huella cuenta con la ventaja de controlar un elemento intransferible: nuestro dedo. Y el móvil también puede asegurarse de nuestra identidad gracias a las aplicaciones de reconocimiento facial. También hay otros métodos para controlar tu identidad por medio de la medición de datos biométricos como la voz, que ya se utiliza en algunos smartphones, o el iris o la retina, que son exclusivos de cada persona. 

Por otro lado, hay ciertas precauciones que siempre podemos seguir, para hacer un uso más seguro de la banca móvil y, por tanto, de la contratación y gestión de nuestros fondos por medio del teléfono. 

Además de utilizar las herramientas de seguridad que ya tienen los móviles como la huella o las claves con dígitos, lo recomendable es no utilizar dispositivos que no sean nuestros para darnos de alta en nuestras cuentas, así como no acceder a sitios con información sensible, como una cuenta de un fondo utilizando una wifi pública. 

Por otro lado, no se deben anotar los datos bancarios sin una debida protección. Si te roban el móvil, puede ser un problema. También es recomendable fijarse en que la aplicación que te bajes sea la oficial, y actualizarla cuando es debido, pues incluye protección antivirus, entre otras mejoras. Y no se te ocurra dejar abierta una sesión, aunque éstas lo hagan automáticamente si no hay actividad. Mejor prevenir que curar.

Tanto los depósitos como los fondos que se contraten por móvil están sometidos a la misma regulación que el resto y cuentan, por tanto, con las mismas garantías legales. Un depósito en un banco con el que sólo has interactuado por el móvil (rellenas un formulario, escaneas tu DNI y ya eres cliente), tiene las mismas garantías que cualquier trámite físico y está acreditado por el Fondo de Garantía de Depósitos.

Las organizaciones financieras con oficinas físicas y las que son 100% on line están reguladas y controladas por los mismos organismos. El mundo ya no es sólo presencial y las finanzas tampoco lo son.