Justo cuanto más oyes que tu banco no te cobrará comisiones puedes acabar pagando por lo que no esperabas: tener tu dinero en la cuenta corriente. Y puede que sea una buena idea.

Los bancos no solo pueden cobrarte por el hecho de que deposites tu dinero en ellos, sino que hay varios que ya lo están haciendo. Probablemente no sea el tuyo, a no ser que seas cliente de la banca privada. Estos bancos boutique trabajan con grandes clientes que tienen necesidades especiales, buscan una atención más personalizada y que tienen una mayor aversión al riesgo.

Según informa la prensa económica, algunas de estas entidades ya están cobrando a sus clientes por mantener los depósitos. Expansión ya ha señalado a los primeros, se trata de tres entidades internacionales: UBS, UniCredit y Credit Suisse. Este anuncio por parte de las entidades financieras ha sido como lanzar una piedra en un estanque: sus aguas han dejado de estar tranquilas y ya hay movimientos de clientes que prefieren no pagar por lo que hasta ahora era gratis.

«Las entidades bancarias necesitan empezar a cobrar a las grandes fortunas por los depósitos«

Pero las ondas están alcanzando ya a los bancos españoles. Ibercaja ya cobra un 0,4% por los depósitos que mantienen en el banco por encima de los 200.000 euros. Otras entidades aplican porcentajes similares a cuentas que mantienen cantidades mayores en sus cuentas. Pero fuentes del sector le han soplado a Cinco Días que tienen pensado rebajar el listón a esos 200.000 euros.

Si la última vez que miraste tu cuenta no tenías tanto dinero en el banco, no tienes que preocuparte por el momento de tener que pagar por tus depósitos. 

Eso sí, las grandes fortunas lo van a tener más complicado. Estas tienen unos 100.000 millones en depósitos y los bancos necesitan empezar a cobrar por ello.

¿Por qué ocurre esto ahora? ¿Los bancos ven “inevitable” empezar a cobrar? La respuesta está en los tipos de interés. No es de extrañar que los tres primeros bancos en hacerlo sean centrales: el Banco Central de Suiza tiene los tipos de interés en negativo, el -0,75%. Por su parte, el Banco Central Europeo cobra a los bancos por su liquidez medio punto porcentual: el -0,5%. 

«Es normal empezar a cobrar por un depósito, lo ilógico en este momento sería no hacerlo«

Cuando se creó el Banco Central Europeo remuneraba las facilidades de depósito un 2%. En octubre de 2008 era un 3,25%, pero desde junio de 2014 está en tasas negativas: primero del -0,10% y desde septiembre de 2019, el -0,50%. Era cuestión de tiempo que las entidades nos transmitiesen ese coste.

Es la cruz de los tipos de interés negativos. La cara es que financiar una hipoteca nunca ha sido tan barato. El euribor se hunde, y eso lleva a muchos contratos de hipoteca a tipos de interés negativos: es como si el banco te diese dinero por haberte financiado la compra de tu casa. El 21 de agosto cayó al -0,399%. Si tu hipoteca renovó el cálculo ese día y pactaste un diferencial menor, enhorabuena. 

Pagar por los depósitos, cobrar por hipotecas, ¿estamos en un mundo de locos? Sí y no. Sí, porque los tipos de interés negativos no tienen ningún sentido económico. Son como los precios negativos; no nos imaginamos a una tienda diciendo: “Por cada unidad de bien que nos compres, te damos X euros”. Pero el mercado de los tipos de interés está intervenido por los bancos centrales, que sí pueden permitirse el lujo de convertir el absurdo en norma. 

Pero en cierto sentido, es normal cobrar por un depósito. No hacerlo sería como ir a una casa de empeño y que te paguen por mantener allí un objeto en depósito. A ver qué cara pondrían.

Los bancos, hasta ahora, no cobran por los las cuentas corrientes, más allá de las comisiones por los servicios que nos prestan, porque no son verdaderos depósitos. No guardan todo el dinero que depositamos en ellas, sino que prestan una parte. Se financian a corto plazo con nuestros depósitos y los prestan a largo plazo. Y el negocio viene de que los tipos de interés a largo plazo son siempre, o casi siempre, más altos que a corto. Para poder prestar necesitan fondos y atraen a los clientes incluso pagando por el saldo que mantienes en el banco.

Pero cuando ese abanico de tipos de interés se estrecha, cuando la diferencia entre los tipos a largo y a corto se hace más y más pequeña, los bancos tienen que cambiar de estrategia para sobrevivir. Por ejemplo, cobrando por los depósitos.