Si eres una persona a la que le gustan las hamburguesas con bien de queso, bacón, kétchup y cebolla frita y te invitan a comer un poke bowl con su salmón, aguacate y wakame es muy probable que te quedes con cara triste y el estómago gruñendo. Y al revés. Si eres de ensaladas y te llevan a una hamburguesería, te auguro una tarde en el sofá con dolor de estómago.

¿Por qué te cuento esto? Porque con las inversiones pasa exactamente lo mismo. Tienes que conocerte bien a ti mismo, saber qué te gusta, qué no y hasta qué límite quieres llevar a tu bolsillo.

E igual que el mundo se divide entre omnívoros, veganos y vegetarianos (no entremos en crudiveganos, paleos o flexitarianos), en las finanzas contamos con diferentes perfiles inversores: los conservadores, los moderados y los agresivos.

¿Y qué es lo que diferencia a unos de otros? La relación entre el riesgo que están dispuestos a asumir y la rentabilidad que esperan obtener. A mayor riesgo asumido más potencial de rentabilidad cabría esperar y al revés. Así que la pregunta que debes hacerte es: “¿Cuánto estoy dispuesto a arriesgar para que mi dinero me dé más rentabilidad?”

Los 3 perfiles inversores más conocidos

Como te he comentado, en el mundo de la inversión se suele dividir a la gente en tres perfiles diferentes. Veámoslos:

-Perfil conservador: “Me llaman segurola ¿Y qué?” No quieres tomar riesgos cuando está en juego tu dinero. No te importa ganar poco (o nada) siempre y cuando lo que prime sea conservar tu dinero. Por eso te quedas con productos de menor rentabilidad, como son las cuentas de ahorro, los depósitos o la deuda a muy corto plazo.

Perfil moderado: “Open your mind”. Estás abierto a otras fórmulas de inversión que te aporten mayor rentabilidad asumiendo algo más de riesgo. Eres una persona que procura mantener el equilibrio entre rentabilidad y riesgo. Los productos mixtos son tu aliado.

-Perfil decidido: “¿Quién dijo miedo?” No te importa asumir un riesgo más alto a cambio de una mayor rentabilidad. Asumes el riesgo de los mercados financieros y por eso incorporas también productos de bolsa.

Factores para analizar el perfil inversor

A la hora de analizar tu propio perfil inversor, son muchos los factores a tener en cuenta. Entre otros la edad, el horizonte temporal de la inversión, los ingresos, la capacidad de ahorro, los conocimientos financieros que tengas o la rentabilidad esperada.

El perfil suele definirse de forma global, por lo que el ser catalogado como inversor conservador no quiere decir que no puedas invertir parte de los ahorros en productos destinados a inversores más decididos y al revés.

No siempre es fácil detectar qué tipo de inversor eres. La propia CNMV, el organismo oficial que que supervisa los mercados financieros y vela por la protección de los inversores, explica que conocer el perfil inversor no es sencillo, ya que implica valorar elementos subjetivos, difíciles de cuantificar “que quizá ni el propio inversor conozca con certeza (¿sabemos exactamente hasta qué punto estamos dispuestos a arriesgar nuestro dinero?)”.

Quizá uno de los métodos más sencillos para detectar tu perfil inversor es el umbral del sueño. ¿Y esto qué es? Cuál es la pérdida máxima que podrías soportar en tus ahorros sin que te quitara el sueño. ¿Un 10%?¿Un 30%?¿Un 50%? Esa respuesta será clave para elegir tu inversión.

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