El año pasado los españoles conseguimos ahorrar 41.822 millones de euros, según el Banco de España. Una cifra muy buena pero que no supera la de 2020 (108.844 millones de euros) -marcada por el confinamiento y las restricciones-, ni tampoco la de 2019 (45.404 millones).

Respira, amigo. No estoy aquí para saber si pusiste en marcha buenos trucos de ahorro o no.

Soy consciente que la subida generalizada de precios y el dato de inflación escalofriante que hubo a cierre de año (6,5%) redujeron nuestra capacidad de ahorro.

Pero si ese dato del IPC daba miedo, qué decir del 8,4% de abril.

Es (muy) probable que en enero del año que viene esté contándote que la tasa de ahorro de los españoles en 2022 ha bajado porcentualmente una barbaridad.

Pero tengo una solución: leer hasta el final este artículo y lograr que la inflación no se coma tu dinero pasando del ahorro a la inversión.

La importancia de acercar la inversión a los ahorradores

Si eres ahorrador la parte más difícil ya la tienes hecha.

Porque no nos vamos a engañar. Empezar a ahorrar cada mes cuesta, pero una vez que has cogido la técnica, es “pan comido”.

Lo que está claro es que ahorrar está muy bien pero no es suficiente. Y ahí queda mucho trabajo por hacer.

Según una encuesta que realizó el año pasado JP Morgan, los ahorradores solo piensan en el banco para depositar sus ahorros. Para ponerte en situación: el estudio desvela que solo tres de cada diez hombres y una de cada cinco mujeres han pasado del ahorro a la inversión, y lo hacen de forma regular

Si formas parte de ese grupo, es hora que sepas de la importancia que tiene poner nuestro dinero en productos de inversión.

Aunque este paso da respeto y es un salto muy temido, es la mejor forma de sacarle partido a tus ahorros.

Y para verlo más claro, solo necesitas conocer tres razones:

  1. Si tienes dinero parado, perderá valor por la inflación.
  2. Las cuentas corrientes y los depósitos tienen costes y comisiones cada vez más altos y la rentabilidad que aportan es mínima.
  3. Cuando inviertes empiezas a generar otras fuentes de ingresos que te vendrán bien en el futuro.

Cuándo empezar a invertir…

No existe el momento exacto para pasar del ahorro a la inversión. Habrá una etapa vital en la que solo te centres en ahorrar y otra en la que empieces a plantearte invertir ese dinero.

La clave está en no precipitarse.

Y es que, hay una regla de oro en las finanzas que habrás escuchado muchas veces: “Nunca inviertas el dinero que necesitas en el corto plazo o que no puedas permitirte perder».

En otras palabras, antes de invertir es importante crear un buen colchón económico que puedas utilizar si te llega algún imprevisto (avería del coche, pérdida del móvil…).

Nuestro consejo es que esa cantidad corresponda a unos 3 o 6 meses de tus gastos fijos. De esa forma, podrás estar tranquilo y dar ese paso tan temido y necesario del ahorro a la inversión.

Cómo invertir el dinero ahorrado

Aquí llega la mejor parte.

Ya has creado tu colchón de emergencia y vas a poner tus ahorros a trabajar para generarle ganancias.

Lo más importante es que, antes de empezar, te informes bien sobre dónde vas a invertir tu dinero y acudas a profesionales. Actualmente existen muchas alternativas que se adaptan a tu perfil y objetivos.

Y en eso último está el quid de la cuestión. Márcate un objetivo (comprarte una casa, pagar la universidad de tus hijos o ser Willy Fog y hacer la vuelta al mundo) y elige el producto que más te guste, teniendo en cuenta el riesgo que eres capaz de tolerar para lograrlo.

El error más habitual que tenemos todos antes de invertir es pensar que necesitas ser millonario para hacerlo. Y no, nada de eso.

Actualmente puedes invertir en fondos de inversión desde cantidades muy pequeñas. Estos productos no solo permiten la entrada con poco dinero, sino que también minimizan el riesgo para el cliente al diversificar las inversiones en diferentes temáticas, sectores o geografías.

Por ejemplo, en Imantia puedes invertir en nuestros fondos desde solo 500 euros y con aportaciones posteriores de 100 euros. Con ese dinero accederás a productos que invierten en compañías preocupadas por los desafíos globales o que ayudan a mejorar la calidad de vida.

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