Advertencia: este texto puede doler. Si no estás dispuesto a quitarte la venda de tu situación financiera, estás a tiempo de cerrar la pestaña. 

Veo que sigues adelante. Empecemos entonces por el principio. Déjame que adivine. Cada mañana te levantas temprano, desayunas, llevas a los niños al colegio y después, comienzas a trabajar en una jornada que te llevará 7 u 8 horas en el mejor de los casos. Bien, pues es a esto a lo que Robert Kiyosaki llama la carrera de la rata, a una vida en la que dejar de trabajar parece el Edén y en la que nos vemos atrapados porque, ¿quién paga sino los recibos?

En Padre rico, padre pobre, Kiyosaki busca removerte. Quiere que te replantees tu vida y tu situación financiera.  Sin juzgar. Su objetivo: que salgas de la carrera de la rata y seas libre. Libre financieramente.

Para eso el autor divide el libro en seis grandes lecciones que aprendió del que él llama su padre rico, que fue el que le hizo convertirse en un millonario. Te las resumimos en tres:

Lección 1. Todo lo que necesitas aprender sobre finanzas.

¿Cómo vas a hacer que tu dinero trabaje para ti si no tienes unos mínimos conocimientos de finanzas? Y no se trata de hacer la carrera de empresariales, ni un máster. Simplificando mucho, Kiyosaki dice que es suficiente conocer el flujo del dinero. En resumidas cuentas, saber qué es un activo y qué un pasivo.

Un activo es algo que puede hacer que entre dinero en tu bolsillo y un pasivo, algo que hace que salga. Por ejemplo, invertir en acciones puede generarte ganancias. Comprar un coche, hará que tengas menos dinero. Ahorrarlo en la cuenta corriente, ni fú, ni fá. En este sentido, da un único consejo: “Si deseas tener un coche mejor (o cualquier otro pasivo), primero compra activos que puedan generar ese dinero para poder comprarlo”.

Ahondando un poco más, Kiyosaki divide el conocimiento financiero en cuatro áreas:

  1. Contabilidad. Te permitirá leer las cuentas de las empresas. Saber cuáles son rentables y cuáles tienen un problema económico que les llevará al fracaso.
  2. Inversión. O la ciencia de hacer que el dinero produzca más dinero. Conocer las diferentes formas en las que puedes invertir (no ahorrar), los productos financieros, las diferencias entre unos y otros, etc. Puedes empezar por nuestras clases maestras. En menos de una hora te contamos los básicos de la inversión.
  3. Mercados o la ley de la oferta y la demanda. Gracias a esto podrás saber si una inversión, ya sea una compañía, un inmueble o un fondo de inversión, tiene potencial dadas condiciones del mercado.
  4. La ley. Conocer las ventajas impositivas, deducciones, cómo tributa una persona física, una empresa, etc. te ayudará a minimizar el dinero que pagas al fisco, tu mayor gasto, sin duda.

Lección 2. Atiende a tu propio negocio.

Kiyosaki explica en Padre rico, padre pobre que tu negocio no está donde están tus ingresos -tu empleo-, sino donde están tus activos. ¿Supone eso que debo dejar mi empleo? Kiyosaki no es un iluso y puntualiza: “Sólo aconsejaría a alguien dejar su empleo y crear una empresa -generar sus propios ingresos-, si realmente tiene el deseo de hacerla. Si no, conserve su empleo y atienda su propio negocio”. Es decir, ve trabajando tu cartera de activos y creando tu libertad financiera fuera de tu horario laboral.

Y para que no se quede en meras palabras, sugiere una lista de activos con los que puedes hacer tu propio negocio. Entre ellos destaca las acciones, bonos, fondos de inversión, inmuebles para arrendar e incluso royalties de propiedad intelectual.

En definitiva, el autor explica la importancia de centrarse en todo aquello que produce ingresos y/o se revaloriza y, por supuesto, tiene un precio de mercado al que puedes venderlo hoy mismo.

Lección 3. Los ricos no trabajan por dinero

Suena presuntuoso, pero esta afirmación de Padre rico, padre pobre esconde dos grandes lecciones:

La primera, la acabamos de apuntar: “No trabajes por dinero. Haz que el dinero trabaje para ti”. Llega un momento en que tu lista de activos es tan amplia que te genera ingresos suficientes como para que el trabajo no sea tu principal fuente de ingresos, incluso que pudieras vivir sin trabajar. Y para eso hay que ponerse manos a la obra, porque no se consigue en un día.

La segunda: “Trabaja para aprender, no para ganar dinero”. Kiyosaki cuenta su propia experiencia. En el libro explica cómo fue cambiando de trabajo, aprendiendo diferentes habilidades que iba a necesitar para montar su imperio. En su primer empleo, Standard Oil, viajó en buques mercantes al Lejano Oriente y al Pacífico Sur, de forma que aprendió comercio internacional. Abandonó este trabajo para unirse al cuerpo de marines para aprender a comandar tropas (gestionar equipos) y más tarde entró en la compañía Xerox, con uno de los mejores programas de capacitación de ventas de Estados Unidos. Más allá de un salario, Kiyosaki primaba lo que pudiera aprender en cada empleo.

Por último, como BONUS, Kiyosaki explica qué hace él para seguir aprendiendo y encontrar oportunidades. La más importante: Entrar en acción. Así que tienes dos opciones, seguir leyendo o empezar a invertir.

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