Solemos creer que nuestra forma de actuar se debe a los hábitos creados a base de motivación y fuerza de voluntad. Esto es cierto hasta cierto punto. Hay algo más que es imprescindible, nuestro entorno. Aquí entra uno de los debates más discutidos de todos los tiempos: ¿qué nos afecta más? ¿Cuál es el verdadero responsable? Pues para serte sincera, no hay uno en específico. Es la combinación de ambos.

Nuestro entorno tiene mucho que ver con nuestros hábitos positivos y también con los negativos. Es más, estas costumbres se vuelven repetitivas porque están en un ambiente que permite que se desarrollen de esta manera. Cuando intentamos a capa y espada algo y aún así no lo logramos es porque, seguramente, estemos peleando contra situaciones que se nos escapan. Es en este momento que solemos rendirnos y creemos que no somos lo suficientemente fuertes o talentosos para lograrlo, pero esto no es así. 

Para maximizar las posibilidades de conseguir lo que nos proponemos tenemos que crear el entorno idóneo. James Clear, autor del libro Atomic Habits, uno de los libros mejor valorados según The New York Times, considera que hay tres pasos fundamentales: 

Automatiza las buenas decisiones

Diseñar un entorno que te ayude a tomar buenas decisiones parece algo utópico, pero la verdad es que no lo es. Cuando lo logras puedes sacar mucho provecho de situaciones que a priori no son provechosas. Por ejemplo, si sueles comprar mucha ropa por internet sería buena idea descargarte una herramienta que te ayude a bloquear las páginas en las que más derrochas dinero. Haciendo esto dejarás de adquirir cosas que no necesitas, ayudando al planeta y a tu bolsillo.

Entre en el flujo

Para alcanzar un hábito deseado debes integrarlo en tu rutina. Pero debes de tener en cuenta que para poder integrarlo no debes modificar sustancialmente tu día a día. Si pagas la cuota de un gimnasio que está lejos de tu casa no irás nunca, sin embargo si pagas uno por tu barrio aunque sea más caro lograrás adquirir esta costumbre.  

Deshazte de las influencias negativas

Cuando algo obstaculiza que obtengas los resultados que buscas debes encontrar una forma de deshacerte de eso o de mejorar tu entorno para que ya no sea un impedimento. Si lo que te has propuesto es ahorrar, pero todos los días pasas delante de una pastelería y compras algo, vas mal. Si es posible, trata de ir por una ruta en la que no pases frente a esta tienda -ojos que no ven, corazón que no siente-. Este es un gesto que, aunque sea pequeño, al final suma. También, es más fácil empezar con cosas pequeñas y poco a poco ir cambiando hábitos que te cuesten más.