La esperada evolución del 4G va llegando con cuentagotas a las principales capitales del territorio nacional. Además, las ventajas de esta conexión van más allá de un considerable aumento de la velocidad, incremento del caudal de conexión y las inmensas posibilidades del Internet de las Cosas (IoT). El impacto económico del 5G será notable.

5G en el mundo

Para asomarnos a un futuro inmediato del despliegue del 5G, basta con observar qué está sucediendo en Estados Unidos, uno de los mercados pioneros en implantar la nueva red. Lo primero que hay que comprender es que, al igual que sucedió con los estándares de conexión inalámbrica previos, el despliegue se hace de forma paulatina y atendiendo a la población a la que potencialmente se da servicio. Por otro lado, es cada operador quien opta por una tecnología u otra en el despliegue de la señal y quien va marcando sus propios tiempos. De esta manera, en Estados Unidos la mayoría de las principales ciudades del país cuentan con cobertura 5G. Aunque también hay estados que siguen ‘en sombra’ y que tendrán que esperar para disfrutar de la nueva red.

El panorama en Europa ofrece una cara diferente. El despliegue de las nuevas redes siempre ha ido por detrás de lo que sucede en Asia y Estados Unidos. Y sucedió algo similar con el 4G. En lo que respecta a la expansión del 5G, el Viejo Continente va bastante más retrasado de lo que inicialmente se había previsto, pero se espera que el panorama sea más optimista en 2021.

En España el despliegue es ya una realidad en varias capitales. Vodafone cuenta con 21 capitales bajo cobertura 5G y Movistar ha anunciado recientemente su despliegue. Con todo, el 5G actual “no es el que veremos dentro de cinco años”, según explica el catedrático Xavier Vilajosana, del grupo de investigación Wireless Network Research. Este experto sugiere que las prisas han obligado a los operadores a adaptar las señales, pero sin llegar a ofrecer todavía todo su potencial.

La economía paralela del 5G

El gran desarrollo está aún por llegar. Mientras, como es comprensible, el peso del marketing se deja notar y con él, parte del impacto económico del 5G. La tentación de ofrecer una alta velocidad de conexión puede convertirse en el máximo exponente de la nueva red. Sin embargo, las implicaciones del despliegue del 5G van mucho más allá del consumidor y su dispositivo móvil.

Empezando precisamente con los móviles, esta nueva tecnología inalámbrica ofrecerá nuevas oportunidades a los operadores. Éstos podrán adaptar su oferta de datos aumentando la factura del cliente. A la postre, una conexión más rápida permite un mayor volumen de datos y con él nos acercaremos más a tarifas ilimitadas por las que el usuario estará dispuesto a pagar más.

Pero no hay que olvidar que el 5G obliga a fabricar un hardware específico que soporte esta red. Por ello, los fabricantes de dispositivos móviles están comenzando a rentabilizar esta nueva conexión con modelos específicos que lo soportan. El último de ellos ha sido Apple con su iPhone 12. Eso sí, el fabricante estadounidense va con retraso frente a varios de sus rivales asiáticos como Samsung o OnePlus, entre otros.

La telefonía es, posiblemente, la parte más visible del negocio en torno al 5G, pero no es la única.

La ciudad tecnológica

¿Qué otras compañías se beneficiarán del impacto económico del 5G?¿Quiénes aumentarán su mercado gracias a este despliegue? Para responder a esta pregunta nos detendremos en otra característica fundamental del 5G: su baja latencia. Ésta permite tiempos de respuesta de la señal prácticamente inmediatos

En este sentido, uno de los sectores que se beneficiarán directamente de su despliegue será el del transporte. En concreto, los vehículos dotados con conducción autónoma. Una red 5G permite que un coche ‘hable’ con otro en tiempo real y le indique, por ejemplo, la existencia de un accidente en una determinada calle o la generación de un atasco. Esta información viaja de forma instantánea gracias al 5G con lo que los sistemas podrán adoptar decisiones (frenar o desviarse) sin ningún tipo de demora.

Los sistemas de vigilancia se verán transformados por completo con esta nueva tecnología inalámbrica. Y no nos referimos en concreto a la seguridad, sino a la detección de averías. Así, un operador de energía podrá desplegar una red de drones que podrían, por ejemplo, supervisar en tiempo real el estado de un tendido eléctrico y notificar al sistema un posible problema sin demora alguna. Esta vigilancia podría servir para modelar la circulación, los semáforos y el transporte público en las ciudades. ¿Cómo? Mediante sensores y cámaras que enviarían la información de forma masiva a sistemas basados en inteligencia artificial que adoptarían las decisiones más eficientes.

Como podemos comprobar, un aumento de la velocidad y reducción de los tiempos de descarga son solo la punta del iceberg de todo lo que aportarán las redes 5G una vez se despliegue por completo en nuestras ciudades. El impacto económico del 5G será mayúsculo. ¿Falta mucho? Como suele suceder en evoluciones con gran alcance, los pasos se dan poco a poco. Iremos comprobando en primera persona las mejoras en servicios muy cercanos al usuario.