Querido Juan Pablo:

Los años pasan más deprisa de lo que uno cree cuando tiene 20 años, como tú ahora mismo. Puede parecerte que va a darte tiempo a todo, pero en realidad no es así. Y más en un mundo tan volátil como el que hemos construido parece que lo de hoy ya no vale para mañana. Pero conviene resistirse a ir tan deprisa, aunque el aplomo y la prudencia empiezan a ser bienes escasos.

Por eso mi consejo es que utilices alguna de las recetas clásicas para tu formación. Ya sabes, que lo clásico es lo que no se puede hacer mejor. La profesión periodística ha encontrado otros soportes en los que se puede sobrevivir, casi como siempre. En el caso de la radio, un medio al que siempre han querido jubilar, todo el mundo nos lleva ahora en el bolsillo. Antes eran los transistores y ahora los teléfonos inteligentes permiten escuchar en directo o a través de ese gran invento llamado podcast. 

En general, el periodismo se ha diluido en el mar de internet pensando que podría sobrevivir sin diferenciarse. Por eso es necesario mantener la valentía de querer saber. No desprecies la lectura y aléjate de quienes se jactan de no haber leído un libro en su vida. Leer, leer y leer. No se trata de ser un sabelotodo pero sí de tener la humildad de conocer a través de los otros. Si quieres mi consejo, defiende el oficio de contar lo que el público necesita saber. 

Para lo que quiere la gente ya están otros. Si el oyente o el lector encuentra la diferencia en alguien que responde por lo que dice o escribe, entonces será que has conseguido el objetivo. Ponte como horizonte el trabajo bien hecho, el rigor y la veracidad. En estos tiempos en los que los bulos consiguen engrandecer las crisis, hay que ofrecer la mejor versión de nuestro trabajo. No dejes que la ola o la moda te lleve por delante. Sé consciente de lo que pasa y cuéntalo explicando los hechos y su contexto. Es una receta clásica que no falla, si se hace bien. No dudes en escuchar para aprender y cuando estés metido en el oficio no abandones esa costumbre.

Vienen tiempos todavía más acelerados. Cuando te quieras dar cuenta, estarás escribiendo una carta como esta. No dudes en emplear el tiempo necesario en mejorar un poco cada día la calidad de tu trabajo.