En un año tan complicado como el que acabamos de empezar, con las rentabilidades de la renta fija en mínimos y los riesgos multiplicándose (coronavirus, guerra comercial, inestabilidad en Oriente Medio, etc.), es necesario buscar elementos que diversifiquen nuestras carteras de inversión. Necesitamos activos que nos protejan en potenciales caídas y que no sean excesivamente costosos si los activos de riesgo siguen mejorando (coste de oportunidad). ¿Invertir en deuda pública americana nos ayuda a esto?

Cuando las cosas se ponen feas, el activo refugio por excelencia en renta fija ha sido el bono americano (de dólar, oro o yen japonés hablaremos otro día). Y es que la deuda pública americana se sigue percibiendo como un activo de mucha calidad. Se considera una inversión de máxima solvencia por estar respaldado por la economía más potente del mundo y por eso se suele comportar bien incluso en momentos de caídas.

Pero, ¿es momento de comprar deuda estadounidense? ¿Los bonos americanos están caros (como casi toda la renta fija) o pueden seguir haciéndolo bien?

Analizando la rentabilidad

En 2019 la Reserva Federal (Banco Central de EE.UU.) bajó 3 veces los tipos de interés y siguió comprando activos para dar liquidez al mercado. Esto, unido a los miedos por la alerta sanitaria, ha llevado al bono americano a cinco años a rentabilidades mínimas desde 2016.

Para simplificar, podemos descomponer su rentabilidad en tipo real y en prima de inflación. El tipo real hace referencia a la rentabilidad exigida por los inversores derivada de la situación de ciclo, la política monetaria de la FED y el entorno de mercado, entre otros factores. La prima de inflación muestra la compensación exigida por los inversores por la inflación esperada en los próximos cinco años.

A cierre de enero de 2020, la rentabilidad nominal de cinco años (en rojo) es de 1,38%, con una prima de inflación (en azul) del 1,58%. El tipo real, por tanto, es cercano a -0,20%.

invertir en deuda pública americana

La historia reciente nos dice que tipos reales negativos obedecen a 2 dinámicas:

1) Una Reserva Federal agresiva bajando tipos e implementando programas de compras de activos o

2) un mercado con miedo a recesión global que lleva los flujos de forma masiva hacia activos refugio.

Ambas dinámicas se aprecian en el gráfico, donde la línea roja muestra el tipo nominal y la línea azul la prima de inflación.  

Los tipos reales negativos actuales nos llevan a pensar que los niveles alcanzados son excesivamente bajos, por lo que conviene esperar a momentos de mayor “optimismo” para invertir en deuda pública americana. Ya sabéis, eso de mejor comprar el paraguas cuando hace sol que en plena tormenta…

· Francisco Sainz, CIO en Imantia Capital