Aún queda mucho trabajo por hacer, pero parece que las cosas han cambiado de un tiempo a esta parte.

Y hablo de nuestros hábitos alimentarios. Cada vez nos esforzamos más en llevar una alimentación sostenible y saludable, que tenga un impacto positivo en nuestra salud y en la del medioambiente.

Porque la alimentación sostenible no agota recursos naturales y respeta los ecosistemas.

Y es que, si todos pusiéramos nuestro granito de arena y lleváramos una dieta correcta, podríamos reducir la emisión de gases de efecto invernadero en un 40%.

Un gran impacto para el planeta

En 2018, la revista científica Science publicó un estudio en el que contemplaba que la alimentación se había convertido -junto con la energía y el transporte- en la actividad humana con mayor impacto global en el medioambiente.

Así, como lo oyes.

Un equipo de científicos estimó el año pasado en 17.318 millones de toneladas métricas de CO2 las emisiones anuales del sector alimentario.

Y si con eso no es suficiente, te cuento más. La manera de producir y consumir alimentos ha provocado graves consecuencias en la biodiversidad.

Desde el siglo pasado, el número de especies nativas ha disminuido en un 20% por la sobreexplotación y degradación de los ecosistemas, debido a la producción agroalimentaria.

Pero no solo hay un impacto en el planeta, sino también en tu bolsillo.

El coste de los alimentos ultra procesados es mucho más elevado que el de los productos naturales.

Por eso, es importante que analicemos nuestros comportamientos e intentemos cambiarlos para mejorar el mundo.

Los millennials y la alimentación sostenible

La generación Y son una fuerza impulsorade la alimentación sostenible.

Cada vez demandan más productos ecológicos y miran que sus etiquetas sean naturales y saludables. No solo les importa el qué, también les preocupa el origen y la composición de los alimentos.

Para muestra un botón.

En 2020, la consultora Deloitte hizo una encuesta en la que concluyó que el 52% de las personas comprendidas entre los 25 y los 40 años habían incrementado el consumo de comida sostenible. Además, 6 de cada 10 millennials pagarían más por este tipo de alimentos.

Una alimentación sana y rentable

Lo sostenible no es una moda pasajera, ha venido para quedarse.

Y aquí las empresas tienen por delante un gran trabajo. Renovarse o morir.

Deben adaptarse a los nuevos tiempos y satisfacer la demanda de alimentos sostenibles utilizando el menor número de recursos medioambientales. Esto favorecerá sus resultados y tanto consumidores como inversores lo valorarán.

La revolución alimentaria es y será una inversión rentable. Y nosotros nos aprovechamos de ella con Imantia Futuro.

Una de las temáticas que componen la cartera del fondo es Alimentación Sostenible (5,73%) y en 2021 subió un 2,82%.

Empieza hoy a cambiar tus hábitos. Mañana puede ser tarde.

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