Hoy es mejor que mañana, y mañana mejor que pasado. ¿Por qué? Por el efecto del interés compuesto. Pero antes de ver qué es eso del interés compuesto, vayamos por partes.

El interés es la rentabilidad de tus inversiones, lo que buscas cuando inviertes tus ahorros y lo que hace que te compense renunciar a utilizar ese dinero durante un tiempo.

El interés es, además, lo que va a permitir que tus inversiones crezcan con el tiempo. Porque si reinviertes los intereses, harás que tu patrimonio crezca más rápido. Eso es el interés compuesto.

¿Qué es el interés compuesto?

¿Cuál es su poder? ¿Cuál es su capacidad de hacer que nuestro patrimonio se incremente? Te puedes hacer una idea mirando la fórmula con la que se calcula.

No entres en pánico, luego te la explico en términos legibles.

En el jeroglífico C(f) = C(i) (1+r)n,

  • C(f) es el capital final
  • C(i) es el inicial
  • r es la rentabilidad o interés
  • n es el número de años que mantienes esa inversión

Solo viendo la fórmula te das cuenta de que el capital final aumenta de forma exponencial con el número de años que mantienes esa inversión.

¿Cómo funciona?

Veamos cómo funciona con un ejemplo.

Imagina que inviertes 1.000 euros en un fondo que renta un 10% anual. Al final del primer año, tendrás 1.100 euros (el capital inicial más el 10% de interés). El segundo año reinviertes esos 1.100 euros y al final tendrás 1.210 euros (los 1.100 euros con los que empezaste más el 10%). El tercer año inviertes los 1.210 euros y obtienes 1.331; el cuarto, 1.464; y así, sucesivamente.

Al invertir los intereses generados en períodos anteriores, cada ejercicio inviertes cantidades mayores y, lo que es más importante, generas más intereses.´

Para seguir con el ejemplo, si invirtieras esos 1.000 euros, pero con un interés simple del 10% (que es como si no reinvirtieras lo ganado), cada año recibirías 100 euros y al cabo de 30 años habrías generado 3.000 euros que, sumados a los iniciales, serían 4.000.

Pero si cada año reinvirtieras los intereses generados, después de 30 años habrías acumulado 17.449 euros.

No está mal, ¿verdad?

¿Cómo invertir y beneficiarte del interés compuesto?

Por supuesto, no tienes por qué limitarte a invertir sólo una cantidad inicial. Puedes ir aumentando tu inversión periódicamente. Por ejemplo, si inviertes 2.000 euros al año durante 30 años, con una rentabilidad del 5,3% (que es la rentabilidad real media de la Bolsa española desde 1900), al final del período habrás acumulado 156.763 euros. Si continúas con este plan durante diez años más, la cantidad final será de 289.604 euros. Y eso, aportando solo 167 euros al mes.

Las primeras cantidades tienen una gran influencia en el resultado final. Supón, por ejemplo, que la primera aportación es de 10.000 euros, y que luego cada año añades al fondo otros 2.000 euros. En ese caso, tras 30 años de inversión tendrás 194.428 euros, y tras 40 habrás acumulado 352.732.

Por descontado, el tipo de interés medio influye mucho. Si en lugar de un 5,3% lograses invertirlo en un producto que rentase un 6% anual, con una primera aportación de 10.000 euros acumularías 225.038 euros en 30 años, y 430.953 en cuatro décadas.

¿Qué implicaciones tiene todo esto para un inversor?

  • Nunca es demasiado pronto para empezar a ahorrar. En cuanto tienes tu primer sueldo, es buena idea retirar una parte para comenzar a generar ese patrimonio.
  • La cantidad de las primeras inversiones es importante. Si empiezas a trabajar y no tienes ahorros previos, es más difícil hacer contribuciones mayores. Pero en la medida en que puedas hacerlo, te vendrá bien en el futuro.
  • Un inversor joven puede permitirse invertir con algo de riesgo y apostar por una mayor rentabilidad en los primeros años.

Por supuesto, hablo de un plan financiero a largo plazo, con objetivos de largo alcance. Un joven de 25 años que comience con este plan, tendrá 55 o 65 años cuando recupere el capital. Puede pensar en la jubilación, en una época en la que el futuro de las pensiones públicas está en entredicho. O, si invierte de forma consistente, puede plantearse combinar los ingresos del patrimonio con los del trabajo en los últimos años, o incluso dejar de trabajar si le ha ido especialmente bien.

La magia no existe, pero entender bien el truco te puede resultar muy útil.

Guía para aprender a usar tu dinero