Estamos asistiendo a días históricos por las caídas de mercado. El impacto del coronavirus en la economía a nivel global es comparable a la crisis financiera de 2008 o la crisis de la deuda pública de 2012. La bolsa americana ha caído en torno a un 25%. La Bolsa europea ha perdido ya un tercio de su valor y ha habido un castigo indiscriminado entre los diferentes sectores. Estas son las claves:

¿Cuál es la explicación de estas caídas?

Principalmente la expansión global del brote de COVID-19. En China los casos van descendiendo, pero en Europa, de momento, el brote no tiene visos de haber alcanzado su pico. Tampoco en Estados Unidos. La preocupación por el impacto económico de esa expansión del coronavirus sigue estando ahí.

Por otro lado, la falta de respuestas contundentes por parte de las autoridades gubernamentales en términos de medidas fiscales. Es cierto que se están dando ciertas medidas monetarias tanto por parte del Banco Central Europeo como de la Reserva Federal, bajando tipos de interés o relajando las condiciones de financiación.

Pero lo que necesita el mercado es un movimiento, una decisión consensuada y que sea relevante, como una reducción de impuestos para los más afectados por la crisis. También medidas que se extiendan en el tiempo, ya que la crisis del coronavirus puede alargarse. El mercado percibe que nos estamos enfrentando a un parón económico más largo de lo previsto y que su duración es incierta. Necesitamos la garantía de que haya políticas fiscales expansivas durante suficiente tiempo.

¿Qué estamos haciendo en Imantia?

Lo podríamos resumir en varios puntos:

  • Minimizar el impacto sobre la rentabilidad de nuestros clientes. ¿Cómo? Cuando los mercados van a la baja, como ahora, nosotros reducimos la exposición a renta variable y tratamos de implementar estrategias de menor volatilidad para sufrir menos con las caídas de los mercados.
  • Analizar oportunidades que se empiezan a dar tanto en mercados como en sectores concretos.
  • Analizar cuándo se puede producir un rebote de mercado.

¿En qué momento podemos asistir a un rebote de mercado?

Para que se produzca un rebote debe producirse un cambio en uno de los grandes factores que están marcando la evolución del mercado. En otras palabras:

  • Que se ralentice el ritmo de contagio. De momento, cuesta ver esta opción a corto plazo.
  • Que los indicadores económicos muestren que lo peor en términos de ciclo económico va quedando atrás. De momento, tampoco en este punto podemos ser excesivamente optimistas.
  • Cuando se tomen medidas extraordinarias por parte de los bancos centrales. De momento hemos tenido medidas razonablemente positivas para los mercados, pero parece que aún no son suficientes.
  • Cuando se dé un impulso coordinado y significativo de política fiscal. En ese sentido, el gobierno alemán hablaba esta semana de estimular la economía incrementando la deuda pública. A lo largo del fin de semana y posiblemente el lunes 16 con la reunión del eurogrupo conoceremos el alcance de estas medidas, su duración y, sobre todo, su cuantía.

Sigue siendo tremendamente complicado analizar el entorno de mercado en que nos movemos. Son pocas las variables que está mirando el sistema financiero: ritmo de evolución del COVID-19, medidas de contención y contrapeso con las medidas de estímulo económico. Por eso, el enfoque a muy corto plazo tiene que ser muy prudente.

Tenemos que ver la evolución del brote, las medidas tomadas por las autoridades fiscales y monetarias y necesitamos algo más de tranquilidad en el mercado que seguramente se pueda producir a medio plazo.