Babilonia es un ejemplo de la capacidad del hombre para alcanzar grandes sueños. Lo tenía todo en contra y, sin embargo, logró convertirse en ciudad soñada gracias al trabajo del ser humano. En una época en la que el resto del mundo cazaba con lanzas y flechas de piedra, los babilonios ya trabajaban el metal. Eran comerciantes y financieros. Tenían dinero como moneda de cambio y títulos de propiedad. ¿Cómo lo consiguieron?

¿Cómo crear riqueza en esa época? George S. Clason recrea en su libro las enseñanzas del que pudiera haber sido El hombre más rico de Babilonia. Explica el plan seguido por ese hombre, Arkad, para alcanzar el éxito financiero. Un plan para iniciarte en el camino hacia la riqueza. Un camino largo, sí, pero con un final deseado por muchos. ¿También por ti?

1er paso – Empieza a llenar tu bolsa

Arkad pregunta a quienes se congregan a su alrededor: “Si uno de vosotros desea acumular un tesoro, ¿no sería sensato empezar usando la fuente de riqueza que ya conocemos?” Y esta fuente no es otra que el propio salario.

“De cada diez monedas que ganéis, retirad sólo nueve para gastar”, explica. “Si guardas la décima parte de lo que ganas en un año, ¿cuánto tendrías en diez años?” Efectivamente, tanto como ganas en un año. Aunque en realidad hay otro factor que entra en juego. Porque cada euro que ahorras e inviertes se pone a trabajar para ti, pudiendo generar más euros que, a su vez, también trabajarán para ti.

2º paso – Controla tus gastos.

“Los gastos que llamamos obligatorios siempre crecen en proporción a nuestros ingresos si no hacemos algo por evitarlo”, afirma Arkad. Para evitar caer en esta tendencia perversa recomienda estudiar atentamente tus propios hábitos. “Descubrirás que la mayoría de las necesidades que consideras como básicas pueden ser reducidas o eliminadas”.

“El que gasta más de lo que gana siembra problemas”. Se hace esclavo a sí mismo. “El alma de un hombre libre mira la vida como una serie de problemas que resolver y los resuelve, mientras que un esclavo gimotea: ¿Qué puedo hacer yo, que sólo soy un esclavo?”.

3er paso – Haz que tu oro fructifique

El dinero ahorrado en una cuenta corriente es como el oro guardado dentro de una bolsa: no produce nada. “Haz que cada moneda produzca para ti, que se convierta en el manantial de la riqueza que alimente constantemente tu fortuna”.

4º paso – Protege tus tesoros de cualquier pérdida.

No se trata de invertir a lo loco en lo primero que te propongan. Arkad explica a sus coetáneos: “No expongáis vuestros tesoros a posibles trampas de inversión. Invertir vuestro oro contra una promesa de ganancias usureras es ir a perderlo. Es mejor hacer caso a los expertos. (…) Pedid consejo a aquellos que tienen experiencia en la gestión rentable de negocios”.

5º paso – Haz que tu propiedad sea una inversión rentable.

“Si parte de los nueve décimos que un hombre destina a vivir y disfrutar de la vida puede convertirse en una inversión rentable, entonces sus tesoros crecerán con mayor rapidez”. Clason, en El hombre más rico de Babilonia, invita al lector a poseer su propia vivienda, eligiendo ésta como una inversión de futuro.

6º paso – Asegurar ingresos para el futuro.

“Cada hombre es quien debe prever unos ingresos adecuados para su vejez. El hombre que comprende las leyes de la riqueza debería pensar en su futuro. Debería planificar algunos ingresos o ahorrar un dinero que le dure muchos años y del que pueda disponer cuando llegue el momento”. Alguien que se jubile en 2060 tendrá una pensión media de 607 euros, según el Observatorio de Inverco. Un dato lo suficientemente alarmante como para empezar a poner solución ya.

7º paso – Aumenta tu habilidad para adquirir bienes.

Así es como se construyen las fortunas: se empieza con cantidades pequeñas y luego se pasa a cantidades más importantes. Los deseos tienen que ser pequeños y bien definidos”. Si son muchos, confusos o están por encima de las propias capacidades, no se logrará.

Estudia, aprende y pon en práctica lo aprendido. “Tenemos la costumbre de retrasar inútilmente las decisiones”, afirma Arkad en El hombre más rico de Babilonia. Que no te pase. Toma acción, empezando con poco. De esta forma adquirirás la confianza necesaria para ir aumentando los objetivos.

PD.- Si te preguntas cómo Babilonia llegó a convertirse en la ciudad más rica del mundo, te lo contaré. Sólo contaba con dos recursos naturales: una tierra fértil y agua del río. Así que en una obra de ingeniería no vista antes, los babilonios desviaron esa agua creando enormes canales de irrigación. Así, consiguieron que esa tierra diera como fruto las cosechas más abundantes que había visto el hombre hasta el momento.

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