2020 está siendo extraño en los mercados. Tras las violentas caídas de marzo, por la crisis de la COVID-19, los mercados experimentaron una fuerte recuperación. Así, ciertas clases de activos, como la bolsa de Estados Unidos o la renta fija de grado de inversión, han superado los niveles precrisis. ¿Se convierten, entonces, en buenas oportunidades?

El esfuerzo realizado por los gobiernos y bancos centrales para conseguirlo ha sido extraordinario. Así, los estímulos fiscales, las bajadas de tipos de interés y programas de compra de activos para compensar la fuerte caída de la economía por el cierre de la actividad, han conducido a los tipos de interés a mínimos históricos en todo el mundo.  Pero por contra, todas estas medidas han perjudicado al sector financiero. Y es que la actividad de este sector está directamente vinculada a los tipos de interés, además de estar directamente relacionada con el bienestar de la economía: en un entorno recesivo se ve negativamente afectado por los impagos de los créditos concedidos.

Dentro del mercado de bonos, el peso del sector bancario es relevante. Representa en torno al 50% de las nuevas emisiones. Por este motivo, los bancos, eje fundamental en la transmisión de la política monetaria, reciben apoyo de los reguladores para facilitar la financiación de la economía real. ¿Cómo?:

  • Con operaciones de obtención de liquidez en el BCE.
  • Relajación de medidas regulatorias: retrasar el cumplimiento de coeficientes, aval de préstamos concedidos o relajar el registro en balance de los préstamos en mora.

¿Qué opinamos desde Imantia?

El crédito financiero tiene una amplia oferta de activos de distintas escalas de riesgo: La parte más segura, los denominados covered bonds o deuda respaldada por la doble garantía del banco y de activos hasta la deuda subordinada, pasando por la deuda senior que se sitúa en el medio de las dos anteriores. Lógicamente los distintos tipos de deuda tiene distinto nivel de rentabilidad para el comprador en función de su nivel de riesgo.

En los fondos gestionados por Imantia mantenemos una posición relevante en bonos emitidos por entidades financieras. Imantia Renta Fija Flexible cuenta con un 35% de la exposición total mientras que, Imantia Duración 0-2 contempla un 28%. ¿Por qué? Porque pensamos que el sector financiero en los últimos años ha reducido mucho el riesgo en su negocio, que ha mejorado mucho los datos de solvencia y que cuenta con el apoyo de reguladores. Por todo ello, creemos que es una clase de activo atractivo para invertir, que compensa de forma adecuada los desafíos a los que se encuentra sometido el sector.