En plena época de fake news, hay otra cosa que siempre ha estado ahí, incluso antes de que internet se inventara: los falsos mitos. Desde dietas milagro hasta creencias populares, pasando por datos que no se sabe por qué, pero se han difundido erróneamente, como el hecho de que los murciélagos son ciegos. Mentira. Quizás hasta ven mejor que tú y que yo. De un tiempo a esta parte se ha puesto de moda alabar el multitasking.

El término, de origen informático, se usaba para referirse a sistemas operativos capaces de ejecutar varias tareas a la vez. Ahora se emplea para hablar de personas que tienen la capacidad de ocuparse de diversos quehaceres al mismo tiempo. Vamos, que las que llevan siglos haciendo multitasking son las madres.

Pero, en el ámbito laboral, ¿existe de verdad el multitasking?

De primeras podríamos pensar que sí, puesto que basta un breve vistazo para darse cuenta de cómo gestionamos nuestro día a día en el trabajo: correo electrónico recibiendo emails constantemente, móvil de empresa, aplicaciones de chat interno, gestión de varios proyectos o clientes al mismo tiempo… Es innegable que los malabarismos están a la orden del día.

Sin embargo, siguiendo al pie de la letra la definición de multitasking, deberíamos hablar de realizar varias tareas a la vez y, seamos sinceros, la capacidad del cerebro humano es limitada. No son pocos los estudios que demuestran que nuestra efectividad desciende, por mucho que parezca que hacemos más cosas.

La tendencia opuesta, el singletasking, reduce nuestros niveles de estrés, nos hace más creativos y aumenta nuestra concentración en los que debemos hacer y no en lo que podríamos hacer.

Conseguirlo no es sencillo, pues la gran mayoría de trabajos están llenos de fechas de entrega y gran cantidad de proyectos y las empresas promueven la búsqueda de perfiles híbridos y polivalentes, gente que sepa hacer de todo.

La mejor manera para combatirlo

Aunque no vivamos en un mundo ideal y sea complicado aplicarlas todos los días, podemos listar una serie de recomendaciones para combatir el multitasking:

  • Establece un horario: reserva parte de tu tiempo al día, aunque solo sean 20 minutos, para trabajar en algo concreto, sin distracciones.
  • Limita el tiempo que dedicas a tu email: es cierto que en muchos empleos el correo electrónico sigue siendo la herramienta principal de comunicación. Si consigues reducir el tiempo de consulta ya habrás logrado disminuir muchas interrupciones.
  • Optimiza tu lugar de trabajo: las oficinas están llenas de distracciones, y no hablemos ya de las casas. Como ya sabes el teletrabajo nos cuesta menos si habilitamos un espacio, por pequeño que sea, exclusivo para el horario laboral. Ten cerca tus herramientas de trabajo, pero no tanto como para convertirlas en distracciones. El móvil es un arma de doble filo…
  • Planifícate: esta sugerencia seguramente sea la clave de todo. Importante no es lo mismo que urgente. Asegúrate de conocer bien las fechas de entrega y organízate para cumplir bien y a tiempo con todos tus encargos.
  • Delega tareas: este punto se le da muy bien a unas personas y muy mal a otras. Por lo general, un puesto de trabajo forma parte de un departamento formado por más gente. Si tienes algo de responsabilidad, aprende a delegar tareas, no quieras hacerlo tú todo. Y aunque no tengas esa capacidad, aprende a pedir ayuda cuando no llegues a algo. Al final, todos remáis en la misma dirección

Hacer más cosas no implica hacerlas mejor. Si consigues no caer en el multitasking, tu rendimiento será aún mayor.