Querido Gustavo, 

Sueña a lo grande siguiendo el ejemplo de tu padre, un hombre noble que te enseñó a mirar a lo lejos y aspirar a lo máximo. Eso sí, te anticipo que las cosas no pasarán tal y como tú imaginas: se cerrarán algunas puertas, pero se abrirán otras que tú sabías que estaban ahí. Pero no tengas miedo: el mundo se hace más grande en la medida en que te haces preguntas y te dejas sorprender por el siguiente reto, por el siguiente proyecto, por el siguiente sueño. 

Es importante que te rodees de gente buena. Tienes que formar equipos fuertes, repletos de personas capaces, mejores que tú en lo suyo.  Eso te va a costar porque no es fácil encontrar gente buena, con la que conectes al cien por cien. Búscala, confía, y luego aprende a delegar, a dejar que la gente crezca. A permitir que ellos solos solucionen los problemas. A dejarles trabajar con libertad. Eso, creo yo, es lo que hace progresar de verdad a la gente. Y lo que caracteriza a los verdaderos líderes como tú. 

Gustavo, es importante que te cuides. Que duermas bien, que te mantengas sano. Haz ejercicio, pero no porque mamá te lo pida, o por sentido de responsabilidad, sino porque cuidándote vas a poder hacer más cosas, vas a poder ayudar a más gente. Tus retos profesionales serán mucho más interesantes. Y los afrontarás en mejores condiciones. En este sentido, es importante que aprendas pronto una cosa: no digas a todo que sí. Elige, mídete.

Eres una persona mucho más creativa de lo que tú crees. Te enfrentarás a situaciones imposibles sin los recursos necesarios, pero tranquilo, relájate. Solo entonces surgirán las ideas que lo resolverán todo.

Lo mejor que tienes, Gustavo, está dentro de ti. A lo mejor cuando empiezas algo, la primera versión que te parece una mierda, ¿sabes? Pero tú sigue…

Cuando nacen, las ideas son muy frágiles. Mímalas, cultívalas, moldéalas, déjalas crecer. 

Quítate de encima toda la tensión que tienes. No te tomes tan en serio. No tengas en cuenta lo que los demás piensan de ti. Así se trabaja mucho mejor en el ámbito creativo. Darás mayor calidad si estás relajado. No vale la pena que te obsesiones. Ya sé que el trabajo es vital para ti, pero hay otras cosas. Es más importante que cultives la amistad, la familia. Así todo estará más equilibrado.

Todos tenemos dentro a un diablillo inseguro que tiene miedo a lo nuevo, a salir de la zona de confort. Esa audacia de proponer cosas grandes, distintas, de escuchar puntos de vista diferentes, será el embrión de las ideas más interesantes. Por eso resulta crucial que tengas siempre la cabeza bien abierta.

No quieras tenerlo todo controlado. Vas a sufrir porque eres una persona sensible, apasionada. Pero vas a aprender un montón. Tienes que saber que te esperan cosas alucinantes. Desde aquí, treinta años después de donde estás, te doy las gracias por ser tan valiente. Te doy las gracias por soñar. Por hacer soñar a otras personas y por lanzarte. Y por decir siempre lo que piensas.