Te has quedado en la oficina horas extra incontables, ¡hasta lo viernes! Has escuchado las críticas —no siempre— constructivas de tu jefe justo antes de tomarte un café y solo llegaste tarde esa vez que pensaste que salir un domingo era una buena idea. Y por fin aparece en tu cuenta esa recompensa en forma de unos cuantos dígitos de más.

Te mira con ojos tentadores como diciéndote:

-Gáaaaaaaastame

-Vete a ese restauranteeeeee

-Compra esas botasssss

Efectivamente. Ha llegado el momento de aprender a gestionar tu bonus de final de año.

Podrías hacer caso a tus instintos más consumistas y quemar la tarjeta en todo un mes de placeres terrenales. O también podrías, como dicen tus abuelos, ser responsable y sentirte orgulloso.

¿Puedes soltar la tarjeta de crédito que acabas de coger, por favor? Mira, hay varias alternativas además de meter el dinero debajo el colchón.

1. Paga tus deudas


Lo sé, es lo último que quieres hacer. Tener deudas es lo peor, y usar dinero extra para pagarlas más todavía. Sin embargo, es una decisión sabia porque, a largo plazo, cuanto menos tiempo tardes en deshacerte de tus deudas, menos intereses pagarás. Piensa que con este ahorro, después tendrás más dinero disponible para gastar como te plazca, sin sentimiento de culpa.

Además, contribuyes a tu salud mental. Las personas que tienen dificultades para pagar sus deudas son más susceptibles a sufrir de ansiedad y depresión, según la Asociación Americana de Psicología. Así que, ¡venga, a despachar a los cobradores!

2. Construye un fondo para emergencias


¿Soy muy aburrida? Vale, un poco, pero es que quiero ofrecerte otra opción responsable porque, ¿sabes qué? No importa lo que te diga el tarot o la señora que te leyó la mano el otro día: el futuro es impredecible. La idea de crear un fondo para emergencias es disponer de un colchón por si algo sucede. Imagínate que tienes que gastar una gran ¿Soy muy aburrida? Vale, un poco, pero es que quiero ofrecerte otra opción responsable porque, ¿sabes qué? No importa lo que te diga el tarot: el futuro es impredecible. La idea de crear un fondo para emergencias es disponer de un colchón por si algo sucede. Imagínate que tienes que gastar una gran cantidad de dinero en reparar tu coche o que en tu casa hay goteras y aquello parece el océano Atlántico o ¡yo qué sé! ¿y si te quedas sin trabajo?

Puedes empezar por crear una cuenta de ahorro, ingresando tu bonus en ella e ir ahorrando dinero mes a mes. Puede ser una cantidad pequeña, pero cualquier ahorro hace la diferencia en caso de una emergencia; por ejemplo, si depositas en el fondo diez euros a la semana, en un año tendrás 500 euros.

La cantidad ideal de dinero para imprevistos depende de tu salario y de lo que gastes, pero los expertos recomiendan tener guardado lo suficiente para cubrir de tres a seis meses de gastos.

3. Ahorra para gastos importantes


Y dale con pensar en el futuro. Reconoce que esta vez soy más optimista, no te hago pensar en emergencias ni en deudas. Esta vez quiero que sueñes, que pienses en comprarte un coche, tomarte unas vacaciones soñadas, tener una casa propia o una familia. Las opciones son infinitas pero hay algo seguro: si no tienes los ahorros suficientes, esos sueños se pueden complicar.

Puedes guardar aunque sea una parte del bonus en una cuenta de ahorros o crear una nueva. Tu yo del futuro lo va a necesitar. Dale un cariñito.

4. Invierte


Es una palabra que puede resultar intimidante. Muchos la asociamos con gente ultra rica y números con siglas confusas. Hay que quitarse el miedo, porque es una de los opciones más interesantes para destinar ese dinero extra. Existen varias opciones para primerizos, una de ellas son los fondos de inversión, porque te apoyas en profesionales y no en lo que leíste en los primeros tres artículos que encontraste en Google.

Hagas lo que hagas, muévete rápido. Toma una decisión y gestiona tu bonus o tu paga extra en vez de dejar que se quede estancado en tu cuenta. La tentación de gastarte el dinero crece a medida que esperas y corres el riesgo de fundírtelo en un impulso. Una buena idea es tener un plan de ataque antes de cobrar el bonus, para que no llegues ni a pensar en todo lo que podrías haberte gastado esos euros de más.