Más seguridad, independencia, mejora del nivel de vida… La idea de contar con un colchón económico que no te haga depender en cuerpo y alma de un trabajo resulta muy atractiva. Si no, que se lo digan a las pasajeros del Titanic. Imagínate que les hubieran dicho que no hacen falta botes salvavidas porque la embarcación en la que viajan es suficiente. Ya. Tú y yo sabemos que contar con un plan B es importante. No viajamos en el Titanic, pero el futuro de las pensiones también puede hacer aguas.

Así que con todo eso en mente, te decides a crear un patrimonio. Para eso echas mano de los instrumentos de inversión que tienes a tu alcance. Uno de ellos es, indudablemente, la Bolsa. Pero, ojo, también uno de los más arriesgados.

No quiero que pierdas la ilusión, sino que inviertas en ella con sentido común. Porque no es fácil anticipar qué dirección va a tomar, pero sí puedes, al menos, evitar ciertos errores comunes que se suelen cometer al invertir en Bolsa.

No saber en qué estás invirtiendo

El primero es, seguramente, no saber qué estás haciendo. Pero eso tiene fácil solución. Comprar acciones supone participar en el capital de una compañía, de sus beneficios o sus pérdidas. Para tomar una decisión como esta, debes conocer bien la empresa, su modelo de negocio (cómo crea beneficios) y el sector en el que se mueve. ¿Te comprarías unos tomates en una empresa de ferretería? Probablemente no. Invertir a ciegas es tan peligroso como suena.

El segundo error típico a la hora de invertir en bolsa es dedicarle más dinero del que deberías. Tienes que estar seguro de que el dinero que ahorras y destinas a adquirir acciones no lo vas a necesitar en un plazo breve. Si es así, cuando te veas obligado a venderlas porque necesitas el dinero puede que sea el peor momento. Entonces, en lugar de incrementar tu patrimonio, lo que haces es obtener pérdidas.

No diversificar

Otro fallo de principiante es invertir en un único valor. Aunque confíes plenamente en una empresa, aunque te identifiques con ella, la historia está trufada de compañías a las que un cambio en las tendencias del mercado o una mala decisión estratégica las han reducido a cenizas. Y en ocasiones no es tan fácil distinguir una corrección momentánea del comienzo de un desplome. Por eso es aconsejable, también para los pequeños inversores, diversificar la inversión. Hay miles de opciones.

Ir con luces cortas

Ya tenemos claros los tres primeros errores que debemos evitar, pero hay otros que también debemos tener en cuenta. Por ejemplo, no mirar a largo plazo. Warren Buffet dice que «si no estás pensando en tener una acción 10 años, no pienses en tenerla ni 10 minutos». Aunque nada te obliga a casarte con las acciones que has adquirido, para comprarlas tienes que estar convencido de que esa empresa que has elegido tiene un futuro de crecimiento del que vas a ser parte.

La economía se mueve en ciclos y debes saber en qué momento estás. Surfear una ola alcista puede ser atractivo, pero también es un riesgo si no reaccionas cuando llega la crisis. Un error relacionado con esto es el de invertir en sectores que estén de moda. Si está de moda, es muy posible que cuando te decidas a invertir en él, seas de los últimos en llegar -y de los que más pierdas cuando vengan mal dadas-. De nuevo, fíjate en el largo plazo.

Como decía, lo más importante a la hora de invertir es informarse sobre la empresa y también sobre cómo genera valor, cuáles son sus posibles competidores, cuál es la tecnología relevante, los riesgos macroeconómicos y demás. Así que presta atención a las memorias de las empresas, los informes institucionales, las informaciones de los medios de comunicación… Pero no en las opiniones de quienes no son expertos, porque eso te puede jugar una mala pasada. De hecho, otro de los errores típicos al invertir en bolsa es hacer caso a las opiniones del vecino, del cuñado o de algún compañero de trabajo.

Ser muy ambicioso en los objetivos tampoco ayuda. Vivir solo de las inversiones no está al alcance de un ahorrador de a pie, a no ser que lo haya hecho con acierto y durante mucho tiempo. Y querer adelantar ese momento invirtiendo lo que no tienes, o con apalancamiento, es un riesgo que no debes correr.

Pero lo que sí puedes hacer es empezar ya. Retrasar el momento de invertir es otro de los errores comunes. Cuando ya tengas claro qué ahorro puedes dedicar a la Bolsa, cuando hayas estudiado el mercado y decidido por dónde empezar, no hay que esperar. Esta es una carrera paralela a la profesional, un camino de largo plazo, y el tiempo que lleves invirtiendo juega a tu favor. ¡A empezar!