Cuando la aristocracia holandesa del siglo XVII descubrió los tulipanes, ningún jardín se privó de sus intensos, exóticos y variados colores. La euforia se desató por todo el país. Esta flor procedente de Turquía llegó a ser tan codiciada que los comerciantes holandeses comenzaron a pagar cantidades ingentes de dinero por los futuros tulipanes inexistentes de la siguiente recogida en primavera. Las expectativas de crecimiento del mercado eran imparables. 

El precio subió un 500% y algunos ciudadanos invertían todos su dinero para adquirir la preciada flor. El 6 de febrero de 1637 un comerciante no encontró comprador para un lote de medio kilo de tulipanes. La noticia voló y el pánico se apoderó del mercado: de la noche a la mañana todo el mundo quería vender. El precio del tulipán se desplomó y estalló la primera burbuja financiera de la historia. 

Las emociones juegan un papel fundamental en el comportamiento de los mercados. Algunos economistas consideran que son obstáculos que nos impiden tomar decisiones racionales, pero la realidad es que muchos inversores juegan con la euforia para vender caro y con el pánico para comprar barato. Cualquier inversión conlleva una expectativa en el futuro. Por ello debemos controlar nuestras emociones si no queremos que el miedo a la incertidumbre engulla nuestro dinero. 

El miedo es como un bucle, un laberinto sin salida. Paradójicamente, cuanto más miedo tenemos a perder dinero, más dinero se pierde. Existen cuatro miedos a los que tenemos que hacer frente cuando invertimos: 

1. El miedo a perder dinero a corto plazo 

La oferta y la demanda son movimientos dinámicos que fluctúan constantemente cambiando el valor de las acciones. Por eso es habitual que una acción baje en el día, en la semana o incluso en el mes. Tenemos que tener en cuenta que las inversiones más seguras son las que apuestan por ampliar el horizonte y mirar a largo plazo. Hablamos de años y si apuras de décadas. Por eso no debemos preocuparnos si en algún momento nuestras acciones bajan de precio. El mercado es como un iceberg y hay que aprender a observar también la parte que se esconde bajo el agua. 

2. El miedo a no saber analizar la información 

El mundo cada vez es más complejo, los cambios son más bruscos y la incertidumbre crece. A menos que nos dediquemos exclusivamente a analizar el mercado financiero, no tenemos tiempo para observar constantemente las gráficas de la bolsa. Ante esta situación podemos bloquearnos y no ser capaces de pedir ayuda. Por eso es muy aconsejable dejarse orientar por expertos para que nos ayuden a ser más conscientes de lo que estamos haciendo con nuestras inversiones. La ignorancia en el mundo financiero se paga caro; un buen asesor siempre será mucho más rentable.

3. El miedo a arriesgar cuesta dinero

El riesgo es una cualidad inherente a la inversión, ya que siempre juega con la incertidumbre del futuro. Desde este punto de vista, todo en la vida implica un riesgo, pero eso no significa que tengamos que dejar de conducir, pasear por la montaña o viajar. Además, el riesgo de invertir disminuye con los años: se vuelven más seguras cuando tenemos más experiencia. 

Una actitud excesivamente conservadora nos puede hacer creer en el falso mito de que el dinero está a salvo si no se invierte. Esta visión no tiene en cuenta la inflación que año tras año se come nuestros ahorros. Si tenemos una inflación del 2%, y unos ahorros de 10.000€, en 10 años la inflación habrá devorado un 20% de los mismos si los dejamos descansando en la caja fuerte. 

4. El miedo a perder todos nuestros ahorros 

Invertir no consiste en un todo o nada. No es lo mismo invertir solamente en una compañía que en empresas de diferentes sectores. Si aprendemos a diversificar el riesgo, es muy difícil que perdamos todos los ahorros que hemos acumulado a lo largo de nuestra vida por culpa de una inversión.

Con la crisis de la COVID-19 el sector turístico se ha resentido, pero el sector alimentario y especialmente el de la salud han aumentado su actividad. Si sabemos controlar nuestro miedo y analizamos adecuadamente la situación con la ayuda de expertos, podemos encontrar oportunidades de inversión incluso en los peores momentos