Suena una alarma a las siete de la mañana y un simple “buenos días, Alexa” pone en marcha todo un ritual previamente programado. Se sintonizará nuestra emisora favorita, se conectará el calefactor del baño y recibiremos el pronóstico del tiempo e información del tráfico. Bajaremos a la calle y veremos a un técnico de la compañía eléctrica que no está revisando la red, sino realizando tareas preventivas. Su sistema de Inteligencia Artificial permite anticipar una avería y la compañía ha movilizado a su personal para evitar males mayores. 

El asistente de nuestro vehículo conducirá de forma autónoma. Además, al estar conectado a otros vehículos y dispositivos urbanos, elegirá el mejor camino, evitando atascos y congestiones. Además, nuestra firma digital nos permitirá recibir certificados y comunicaciones oficiales y gestionar nuestra respuesta de forma sencilla y cómoda. 

La nueva revolución industrial

Realidades de presente y de futuro convergen en nuestro día a día gracias a la Inteligencia Artificial. Definida por el Foro Económico como la fusión del mundo físico, biológico y tecnológico. Apenas hemos comenzado a vislumbrar las ventajas y el potencial de una nueva revolución industrial, encabezada por la Inteligencia Artificial. Y está llamada a transformar aspectos como la toma de decisiones, la responsabilidad de empresas y particulares y la asignación de los siempre escasos recursos. 

El Índice de Economía y Sociedad Digital (DESI) de 2018 sitúa a España como el décimo país del ranking europeo en digitalización. España mejora año tras año gracias al liderazgo de las grandes empresas. Estas desarrollan aplicaciones para procesar y filtrar ingentes cantidades de datos para obtener conclusiones inequívocas, haciéndolas mucho más adecuadas y eficientes. 

Los beneficios serán notables, se mejorará la optimización de recursos y la productividad. Según el Informe de Madurez Digital elaborado por la consultora Minsait, los procesos de digitalización en España ya son responsables de al menos el 30% del valor añadido del producto final. Y la Inteligencia Artificial es culpable de una buena parte de ese valor.

Un futuro sostenible

Son muchos los campos que se verán afectados. El informe How IA can Build a Sustainable Future?, elaborado por PwC y Microsoft, apunta a beneficios económicos “muy significativos” en áreas como el transporte, la energía, la gestión del agua y la agricultura. Imantia añade a esa lista campos como las finanzas, la educación, las tareas comerciales, las sanitarias o las logísticas. 

El impacto económico de la Inteligencia Artificial se cifra en miles de millones. Microsoft apunta que mientras el valor de la economía mundial podría crecer entre un 3,1% y un 4,4% y crearse hasta 38 millones de nuevos empleos, el medio ambiente se beneficiará de una reducción de entre el 1,5% y el 4,4% en las emisiones de CO2.

Eso sí, aún queda un largo recorrido lleno de interrogantes y retos. Su actual desarrollo solo permite ejecutar tareas concretas y determinadas de antemano. Serán las próximas décadas las que conviertan la Inteligencia Artificial en una realidad capaz de tomar decisiones basándose en la lógica y en la razón. Convirtiéndose, así, en responsable de buena parte de la economía sostenible del presente y del futuro de las personas. 

Imantia y la Inteligencia Artificial

Por eso Imantia invierte en la temática Mundo Digital a través de ETF ISHARES DIGITALISATION UCITS E con un peso de 6,78%. Y lo hace a través del fondo Imantia Futuro que invierte en una selección de las temáticas más innovadoras y rentables del mercado. Por ejemplo, invierte en empresas relacionadas con la robótica, el comercio electrónico, la eficiencia energética, inteligencia artificial o la ciberseguridad

Invirtiendo en estas temáticas busca invertir que hoy que se benefician de temáticas con potencial de crecimiento. Y, además, consigue rentabilidad para sus clientes. De hecho, desde que lanzó el fondo en septiembre de 2019 ha obtenido una rentabilidad del 11,96% (a 30 de julio).