A Ana, de cinco años, le encanta ir con sus amigas al quiosco y comprar sus chuches favoritas. Lo hace con las monedas que le regalan sus abuelos y, gracias a la labor de sus padres, es consciente de que detrás de ese dinero hay esfuerzo y dedicación. 

El siguiente paso en la formación financiera de Ana será hacerle responsable de su dinero cuando comience a recibir la paga. Conceptos como el ahorro, el consumo responsable, la planificación o la elaboración de un presupuesto deberían entrar en su vida entre los nueve y los doce años.

También es muy recomendable que los más jóvenes dispongan de su propia cuenta bancaria para aprender lo que implica trabajar con un banco. La idea es acostumbrarse cuanto antes a la realidad digital de la banca actual. 

Más adelante, llegará el momento de explicar conceptos como la inversión y la rentabilidad. Los jóvenes deben ser capaces de comprender los productos financieros y el riesgo que asumen al optar por diferentes tipos de inversión. 

La realidad es que la educación financiera no tiene peso en el sistema educativo español. Los alumnos de primaria (de 6 a 12 años) reciben sus primeros conocimientos financieros a través de la asignatura de Ciencias Sociales. Los alumnos de Secundaria (de 12 a 16 años) tienen una única asignatura específica incluida por la LOMCE bajo el nombre “Iniciación a la Actividad Emprendedora y Empresarial”.

Esta falta de formación se refleja en el informe PISA, de la OCDE. En el último estudio realizado, de 2015, los jóvenes españoles reciben una puntuación de 469 puntos. La media está en 481. Estamos lejos de los 566 que consigue China, líder absoluto en esta categoría. Los datos de este informe, traducidos a la realidad, implican que uno de cada cuatro jóvenes españoles no tienen conocimientos financieros básicos. O, lo que es lo mismo, no saben diferenciar entre un crédito y un préstamo.  

Los beneficios de una sociedad con amplios conocimientos financieros es muy completa: mayor espíritu emprendedor, gestión del ahorro y las finanzas más adecuado, construcción de un espíritu crítico ante productos y entidades financieras… Países como España no pueden permitirse que las nuevas generaciones carezcan de unos mínimos conocimientos financieros. Solo una sociedad formada podrá tomar decisiones fundamentales para su economía y su ahorro.