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La renta variable mola mucho

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¿Por qué? Sus posibilidades son infinitas y lo mejor es que no tienes que ser millonario para acceder a las empresas que mandan en el parqué.

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Transcripción

Renta variable. Piensa en ello como dinero que inviertes en una empresa comprando acciones que siempre puedes intentar vender en un futuro. Pongamos que quiero invertir en una empresa tecnológica que hace chips de inteligencia artificial y tengo todas estas pelotas para comprar acciones de la compañía porque creo que van a crecer mucho en el futuro.

En cuanto estas pelotas, que representa mi dinero, entran en la caja se convierten en acciones; lo que significa que estamos convirtiéndonos en dueños de una pequeña parte de esa empresa.

Me siento como un niño de San Ildefonso.

A diferencia de la renta fija, aquí no hay una fecha concreta en la que recuperaremos las pelotas; sino que el valor de las pelotas que puse al principio, irá cambiando para bien o para mal según el desempeño de la empresa. Es decir, que esto no va tanto de las pelotas extra o intereses que me darán junto a las pelotas que puse en primer lugar; sino que las pelotas o acciones que puse, serán más grandes o más pequeñas a lo largo del tiempo dependiendo de si la empresa va bien o va mal.

Pongamos que este globo es una de esas pelotas que puse al principio, y este tamaño que tengo ahora es lo que me costó cada una de las acciones que compré en su momento. Vale, pues si pasan un par de años y el precio de la empresa ha caído un poco en Bolsa porque ha vendido menos de lo esperado, a las pelotas les habrá pasado lo mismo. Con lo que cada una de ellas habrá perdido algo del valor que tenían cuando compré por primera vez.

Pongamos que veo esos resultados y aún así, decido aguantar con esa empresa y dejo las pelotas dentro de la empresa. En unos meses, compañías como Apple o Amazon de repente anuncian que entran en acuerdos de colaboración con la compañía de chips. Como la compañía tiene tanto éxito, las pelotas tienen un valor mayor porque las acciones individuales de la empresa han crecido conforme la demanda por ellas ha subido. Confiando en que la empresa seguirá creciendo, decido dejar las acciones en la empresa y la cosa sigue funcionando bastante bien.

Pero de repente, limitan el uso de la inteligencia artificial en Estados Unidos por miedo a que los robots dominen el mundo, qué demonios, la empresa pierde la mitad de sus clientes y entra en quiebra; con lo que las acciones se van al carajo.

Y mis pelotas ya no valen nada de nada. Pues ese es el resumen de la renta variable. Un mercado, que tal y como la renta fija, tiene diferentes puntos de acceso. Se puede hacer de manera directa o de manera indirecta. Digamos que empezamos por hacerlo de forma directa a través de un banco o de un bróker.

Yo llevaba años atento a la evolución de la compañía de chips y me esperé a que salieran por primera vez a bolsa para comprar acciones en cuanto la empresa las pusiera a disposición del público. Esto, por cierto, es lo que conocemos como oferta pública de venta (initial public offering en inglés). Las empresas lo hacen para poder financiarse vendiendo parte de la compañía a los mejores postores. Una vez se hayan vendido en esas acciones, los nuevos dueños pueden hacer con ellas lo que quieran. Igual que con la renta fija, en renta variable puedo invertir tanto directamente; comprando una acción, como indirectamente; a través de un producto financiero.

Así que lo que puedo hacer es suscribir un fondo de inversión de renta variable interesado, por ejemplo, en compañías que apuesten por la tecnología del futuro: robótica, inteligencia artificial, realidad virtual… Ese fondo de inversión, junto con las diferentes pelotas invertidas por los participantes del fondo, fluctuará acorde al valor de las acciones de las empresas en las que los gestores del fondo hayan decidido invertir. Y siempre siguiendo las políticas de inversión del fondo.

Vamos, que si he comprado un fondo de compañías tech, el gestor comprará acciones de ese sector. ¿Os acordáis que cuando hablamos de la renta fija, decíamos que hay que tener en cuenta las comisiones? Pues aquí es exactamente lo mismo. Los gestores de los fondos de renta variable cobran por hacer su trabajo: comisión de gestión.

Y los bancos y brókers harán lo propio si quieres comprar las acciones de forma directa a través de ellos. Al final, y como en cualquier mercado, los precios dependen de la oferta y de la demanda. El interés de los inversores en comprar acciones de una empresa es lo que marca si el precio de una acción sube o baja. Entonces, al comprar acciones, mi riesgo es el movimiento de esos precios.

Espera, ¿riesgo? ¿Otra vez riesgo aquí? ¿Recordáis cuando se me ha explotado el globo? Pues de eso hablo, principalmente. El pobre perro casi palma del susto.

El propio concepto de renta variable explica el mayor riesgo que se asume, porque a diferencia de la renta fija, la renta variable no está ligada al compromiso de que a uno le devuelvan exactamente las mismas pelotas que puso al principio, más un incentivo. Sino que depende, única y exclusivamente, de la evolución del valor de las acciones. Esto es como si tú te compras un coche y se te rompe. El disgusto es bastante grande, ¿no? Sin embargo, si prestas dinero a tu amigo para que se compre un coche y se le acaba rompiendo, a ti no te importa tanto.

Además, te acabará devolviendo el dinero que le prestaste, tarde o temprano. Al menos una parte de él, depende del amigo que sea. Renta fija significa prestar. Y (renta) variable; comprar, con todas sus consecuencias. Aparte de a temas tangibles, como decisiones políticas o expectativas de ventas de una compañía, las acciones están supeditadas a la psicología de inversión, es decir, a las reacciones humanas de los inversores a la hora de comprar o vender acciones. La gente está muy volada de la cabeza y ahí influyen el pánico, la ilusión, el cariño, la envidia, la codicia…

¿Esto quiere decir que la renta variable es insegura? Nada más lejos de la realidad. De hecho, hay acciones de compañías de alto nivel que prometen ser más seguras que los bonos de determinados países. Por eso, es muy importante elegir bien la empresa en la que compramos. Pero para encontrar las mejores opciones de inversión, la clave que siempre cabe recordar es la de la diversificación.

¿Y cómo lograr una buena estrategia de diversificación? Lo dejaremos para el próximo vídeo. Hasta la próxima.