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Guía fundamental del ahorro

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¿Conoces las diferencias principales entre depósitos? ¿Usas alguna herramienta de ahorro? No me respondas, mejor dale al play.

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Transcripción

Una de las grandes incógnitas antes de empezar a invertir reside en decidir cuánto de nuestro dinero queremos destinar a ello. La inversión es una forma de generar dinero con dinero, de conseguir que estas pelotas que no me hacen falta para mis gastos habituales puedan multiplicarse. Y para eso, primero hay que pensar no tanto en lo que queremos conseguir con la inversión, sino en lo que podemos ahorrar para poder lanzarnos a ella.

Así que cabe pensar en el ahorro como la base de la inversión, como los cimientos sobre los que construimos nuestra infraestructura para afrontar un proyecto de inversión. Y la forma en la que podemos ahorrar siempre dependerá de lo que nos permita nuestro contexto económico.

¿Cuántas pelotas necesito para pagar mi alquiler o mi hipoteca? Apunte importante: el coste del alquiler o la hipoteca nunca debería superar el 30% de nuestras ganancias brutas. ¿Cuántas pelotas necesito para pagar la universidad de mi hijo? ¿Cuántas pelotas quiero destinar a mis próximas vacaciones? ¿Cuántas pelotas quiere el perro para jugar?

Con un presupuesto inicial aproximado de nuestros gastos, y una pelota extra para emergencias, ya podemos empezar a imaginar un monto restante de pelotas con las que empezar a ahorrar. Y esto lo puede hacer cualquier persona. Mientras lleves un seguimiento responsable de los gastos, siempre será fácil encontrar una forma de ahorrar, por pequeña que sea. Así que ahora toca mirar todas las alternativas que tenemos para empezar a ahorrar.

Los más conocidos son las cuentas remuneradas y los depósitos. Las cuentas remuneradas son como una cuenta corriente en la que mientras nosotros vamos metiendo pelotas de nuestro dinero destinado a ahorro, la entidad bancaria va aportando una rentabilidad extra. Estas cuentas remuneradas son muy líquidas, lo que significa que podemos disponer de las pelotas que hay en ellas en cualquier momento y sin penalización alguna. Lo de las penalizaciones lo digo porque los depósitos a plazo sí las incluyen.

Porque en los depósitos a plazo tú te comprometes con el banco a dejarle pelotas con el compromiso de que no las tocarás hasta que se acabe el periodo que habías pactado con ellos. A cambio, te dará una rentabilidad mayor que en las cuentas remuneradas. Además, esa pelota viene con sus consiguientes retenciones de IRPF, así que no tan rápido, guapo.

Otra opción son los conocidos como depósitos en especie, en los que el banco te da un regalito por dejarle tu dinero. Y ya por último, quedan los depósitos complejos, entre los que se encuentran los depósitos de interés variable y los depósitos estructurados. Estos depósitos están ligados a índices o valores bursátiles, con lo que la rentabilidad que saquemos de ellos depende de las fluctuaciones que sufra el euríbor, por ejemplo.

Como veremos más adelante, estos últimos depósitos no parecen a priori tan diferentes de lo que significa invertir en un fondo de inversión. Pero los fondos presentan otras características, es decir, que los depósitos son una buena opción para empezar a pensar de forma proactiva en el ahorro. Pero siempre llegar a un punto en el que nuestras opciones se abrirán a un mundo de fantasía.

¿A que sí, Kanye? Nos vemos en el siguiente vídeo.