Planificar es ganar

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Tranquilo, vas a seguir teniendo vida. Planificar quiere decir saber cuánto ahorrar, cómo diversificar y empezar con cantidades pequeñas.

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Transcripción

¡Bua, estoy forrado!

Imaginemos estas pelotas como nuestro dinero y el mundo de la inversión como una serie de cajas que nos ofrecen numerosas posibilidades para invertir. A ver, ya os aviso que lo de invertir no es tan divertido como ir a la feria a ganar tigres de peluche de tres metros de largo que hagan a un crío la persona más feliz del planeta. Pero, las cajas nos permiten tener una idea visual de cuáles pueden ser nuestras opciones una vez nos metamos a invertir; y por qué es importante diversificar nuestros ahorros. Así que vamos a lanzar pelotas. Bueno, un momento. Me he dejado algo en el tintero.

Esto es muy habitual verlo en el mundo de la inversión: las prisas por querer meterse en el meollo en un abrir y cerrar de ojos. Pero a la hora de invertir, no se trata de decidir de un día para otro dónde quiero colocar el dinero, sino que requiere una planificación que encaje con nuestro perfil. Ya sabemos todos que la falta de planificación no le fue demasiado bien a Marty McFly en Regreso al futuro.

Sí, una joven profesional de 32 años con un buen empleo hace bien en pensar en ponerse a ahorrar de cara a su futuro, pero si vive en un barrio de moda, paga un alquiler alto y los fines de semana frecuenta los restaurantes y bares más hípsters de la ciudad, quizá la inversión se le complicará un poco. Pero no hay que desesperar.

El primer paso es destinar parte de tu dinero a una cuenta paralela. A veces, el ahorro de toda la vida, el que destinamos a una cuenta diferente que nunca tocamos y que va generando un pequeño interés, es una retirada a tiempo. Pero si has llegado aquí, es porque probablemente ya estés en una situación más cómoda como para darle a tu dinero la oportunidad de crecer con unas cuantas bebidas energéticas de más.

¿Quieres un poco de bebida energética?

Así que la idea de planificar, requiere que hagas un resumen de tus ingresos, de tus gastos y de las previsiones de futuro que tienes al corto, medio y largo plazo. Ingresos: cuánto dinero te entra, desde cuántos lugares diferentes, cómo puede afectar un imprevisto a esos ingresos. Gastos: cuánto pagas de alquiler o de hipoteca, qué gastos tiene tu casa a nivel mensual, cuánto dedicas a disfrutar de un buen fin de semana fuera del hogar. Previsiones: cuándo vas a comprar tu siguiente coche, en qué horquilla de gastos encuentra ese viaje soñado, cuánto te va a costar mandar a tu hijo al colegio o la universidad que él quiere.

Todos esos detalles nos ayudarán a dibujar mejor las posibles sendas que podemos tomar en el mundo de la inversión. Nos ayudarán a saber, por ejemplo, cuánto podemos ahorrar cada mes. Y nos ayudará a fijarnos objetivos realistas. Si solo ahorro cien euros al mes, será imposible que me compré un Mini Cooper en un año. La inversión será una herramienta que nos facilite lograr ese objetivo. Al final, todo depende de las prioridades que tengamos y de cómo encajan esas prioridades en el tiempo que tengamos para invertir. Así que ahora sí, pasando a las cajas. El otro día leí un artículo que hay un par de empresas tecnológicas petándolo en Silicon Valley. Así que pensé que qué mejor que invertir todo mi dinero en ellas porque así ganaría mogollón de pasta en cuestión de semanas.

Vale, a ver. Aquella vez se me fue bastante la olla, pero estaba cien por cien seguro de que me iba a forrar. Así que lo que hice fue cambiar de estrategia y decidí apostarlo todo a los bonos de Estados Unidos, es decir, compré deuda estadounidense porque la economía de ese país siempre crece y creí que me iría bien a largo plazo. Vale, aquí igual me pasé de ir a lo seguro y al final acabé quedándome prácticamente igual que antes. Así que ya me decidí a preguntar a los expertos, y es cuándo me iluminaron con la palabra que me cambió la vida y me convirtió en un experto de la inversión, más o menos: la diversificación. El mundo de la inversión tiene un concepto imprescindible que se llama diversificación y es tan sencillo como estos lanzamientos de bolas que voy a hacer ahora.

Como comentaba, a mí me gusta mucho Estados Unidos porque veo que su economía siempre crece. Al mismo tiempo, también soy una persona un poco arriesgada. Me gusta probar, así que apuesto por compañías tecnológicas y países emergentes. Y bueno, el futuro son las energías renovables. Así que otras pelotillas que se van a esa caja también. Así de fácil es la diversificación, amigos. Y puede parecer difícil elegir cómo repartir nuestro dinero o cuánto dinero repartir, pero para eso están las opciones de ayudarse de los demás.

Porque la diversificación también es abrir nuestro abanico de ayudas, y eso va desde contratar a un asesor, hasta apuntarse a un fondo de inversión en el que unos expertos te ayuden a colocar tu dinero en el lugar que más se adapte a ti. La inversión ofrece infinitas posibilidades para montones de personas diferentes. Es una cuestión de aprovechar las mejores oportunidades con las opciones que tenemos a nuestro alcance. Así que ahora toca preguntarse: «Vale, ¿y cómo empiezo a ahorrar para pegar el salto a la inversión?». Pues allá vamos, pero eso ya será en el siguiente vídeo. Nos vemos entonces.

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