«Hawaii». Puede que empieces a tararear «Hawaii, Bombay, son dos paraísos». «Fistro». Y piensas en Chiquito. «Oliver». Benji. «Son las doce». Once en Canarias. Tu mente es mágica, pero a veces las sensaciones que te traen las palabras no tienen por qué ser amables. «Ahorro». «Futuro». «Dinero». Hasta hace dos días, en plena crisis, estos términos te llevaban a un sentimiento de angustia brutal. Y quizá te dé algún escalofrío leyéndolos todavía hoy. Contratar un gestor también puede dar escalofríos. Pero piénsalo: cada vez hay más trabajo, más proyectos… O sea, más pasta.

Todo esto acabará llamando antes o después a tu puerta (si no lo ha hecho ya) y para cuando llegue el momento, deberías estar preparado para que el dinero no te queme en las manos. Nos conocemos. Quizá tengas un plan para ese extra, pero nunca está de más asesorarse.

Dejar que otra persona se preocupe por tus finanzas no es algo «solo para millonarios». ¿Lo sabes, no? En realidad, ya estás acostumbrado. Piénsalo. Por falta de tiempo o maña, has contado con una ayudita extra para limpiar la casa, has comprado comida en la calle para evitar pasar por los fogones de casa, o has ido a la peluquería a hacerte un par de retoques. Todos esos gestos llevan a un mismo punto: contar con expertos.  

La palabra gestor nos hace pensar en autónomos, facturas y sociedades, pero en realidad hay varios tipos. Uno de ellos es el gestor financiero. Ojo, se podría convertir en tu mejor amigo, si le dejas. Si no lo has hecho ya, el porcentaje que tienes pensado ahorrar podría dejar de estar muerto del asco en una hucha, ¿no? Tal vez sea estés listo para repartirlo entre ahorro tradicional y ahorro no convencional.

El ahorro no convencional, invertir, te permite sacar rentabilidad a tu dinero. Aunque para ponerlo en práctica quizá necesites ayuda especializada. No se nace sabiendo. Pero aquí te dejo un dato revelador. Invertir en un fondo de inversión a través de una gestora puede costarte, por cada 1.000 euros gestionados, entre 3 y 20 euros al año de comisión. En su histórico, la Bolsa ha dado una rentabilidad del 5%. Eso supondría acabar el año con 1.050€. Pagar tres no es para tanto después de haber ganado 50, ¿no?

En España, gran parte del ahorro repercute en el sector inmobiliario. Según un estudio elaborado por el portal inmobiliario Fotocasa, un 69% de la población española posee una vivienda y un 16% tiene dos o más. Incluso tras haber experimentado una bajada de un 20% tras la explosión de la burbuja inmobiliaria, sigue siendo uno de los métodos de inversión favoritos de los españoles. Es como cuando tu pareja encoge toda tu ropa al equivocarse al poner la lavadora y, aun así, seguís juntos. O cuando te defrauda tu restaurante favorito y siempre encuentras una excusa para volver.

La consultora Capgemini considera, en su Informe Mundial de la Riqueza 2017, que un millonario lo es si acumula un millón de dólares en activos invertibles. Ese tipo de fortunas rara vez son gestionadas personalmente por sus dueños. Nadie se convierte en rico de la noche a la mañana, pero un patrimonio bien rentabilizado puede conducirte a esa meta en el largo plazo. ¡Piénsalo!