Las madres del mundo le deben una celebración a Ann Marie Jarvis. Esta mujer nacida hace más de un siglo y medio en un pueblo del norte de Virginia Occidental es la razón por la que celebramos el Día de la Madre.

Todo empezó como un homenaje a su propia progenitora. A él se rindió hasta el presidente de Estados Unidos de aquella época, Woodrow Wilson, quien lo declaró fiesta nacional con una proclamación por escrito oficial el 8 de mayo de 1914. Así que sí, gracias a Jarvis y a Wilson debes pensar en un regalo extra todos los años.

¿Colará otra vez un ramo de flores?, ¿ya no quedan kits de perfumes de los que vienen con cremitas exageradamente intensas? Se mire por donde se mire, regalar es casi tan apetecible como un viernes sin jornada intensiva. Nunca sé cuánto gastar para no pasarme de rosca ni quedar como un tacaño.

La clave a la hora de definir el presupuesto está en tu salario (no es lo mismo vivir lejos de casa haciendo prácticas en la cocina de Jordi Cruz, que ser jefe de cocina en El Bulli).

Estos son tres escenarios posibles y cómo sobrevivir a ellos.

Escenario 1: Estoy pelao de pasta

El tiempo y el dinero pueden funcionar a veces como una manta corta. Si te tapas los pies, te queda al descubierto la cabeza; y si te tapas la cabeza, tus pies quedan al aire. No se puede llegar a todo. La época universitaria es divertida, tienes tiempo —aunque en su día te negaras a admitirlo— pero el dinero escasea. No pasa nada. Hay alternativas por el precio de una ronda de cervezas. Y si lo haces bien, no quedarás como un rata.

Lo más probable es que tu madre se contente con tu tiempo y tu esfuerzo. No lo descartes, ¡es un regalazo!

Es simple: ¿Qué le va a hacer más ilusión, un correo electrónico o una carta? La carta, sin duda. Te lleva más tiempo y exige una cantidad superior de dedicación. Puede que tu caligrafía sea bastante feucha, pero es solo tuya y es lo que tu madre valorará.

Los regalos hechos a mano triunfan: únicos, personalizables al máximo y memorables. Algo tan simple como preparar una caja con varios detalles pequeños funciona. Si eres un poco Manostijeras, podría servir la idea de hacer una lista de Spotify currada con los artistas favoritos de tu madre. Presupuesto: Entre 0 y 10 euros.

Escenario 2: Empiezo a tener dinero, pero tampoco nos motivemos

Con tus primeros trabajos podrás empezar a plantearte objetivos más ambiciosos, proyectos a largo plazo y ya no tendrás excusa para no apoquinar en regalos de cumpleaños, Navidades… y en el Día de la Madre.

Cuidado con venirse arriba, no es momento de cargar con los costes de una semana de vacaciones en un bungaló sobre el agua cristalina de Bora Bora.

La idea de las flores está bien como guarnición, pero quizá no como plato principal. Huele a regalo repetitivo encontrado a última hora. Te presento una alternativa cautivadora: alíate con hermanos, padres o tíos para hacer un regalo conjunto. Y recuerda: muchos pocos hacen un mucho. Ten en cuenta que no todos los participantes estarán en el mismo nivel adquisitivo, por lo que una escalera de precios ayudará en la organización. Y si ya consigues montar un vídeo casero con felicitaciones personalizadas, lo clavas.

Si no tienes con quien compartir estos gastos, te puede salvar un regalo más convencional: un libro, entradas para un musical, una vela aromática, una funda para el móvil… Presupuesto: Entre 20 y 50 euros.

Escenario 3: Tengo un buen salario, me he quedado sin excusas

Ya dejaste por el camino al universitario que metía a gente en listas de discotecas por un puñado de euros. Llevas una década trabajando, estás ahorrando (ojalá también invirtiendo) y no queda otra: afloja la pasta. Con el callo que tienes a estas alturas, necesitas dar con un regalo más duradero que una sandwichera.

Nunca sé que regalar en el Día de la Madre.
Disfruta ahora que no tienes que regalarme nada, hijo mío. FOTO / XAVIER MOUTON / UNSPLASH

Ya estás acostumbrado a pensar en el largo plazo, por lo que sorprender a tu madre (o a tu mujer) con un regalo más caro puede ser una estrategia inteligente. Y con suerte, supondrá un regalo para toda la familia. Estoy pensando en la cámara de fotos que siempre quiso, ese cuadro que siempre se queda mirando, una suscripción anual a su revista favorita, un móvil nuevo…  Presupuesto: Entre 50 y 200 euros.

Quedar bien en el Día de la Madre es tan fácil como llevarte una ovación en el estadio de tu pueblo. Te esfuerzas un poco, te lanzas un par de veces al suelo para cortar un balón y con eso eres carne de aplausos. Ni siquiera tendrán en cuenta que no sabes regatear.