Ningún inversor tiene una bola de cristal para averiguar si las acciones de una empresa o el valor de una materia prima es un nivel máximo (en los mercados se conoce como “techo”) o un precio del que ya no baje más, un suelo, a partir del cuál solo pueda subir. A esta dificultad se suman momentos en los que, por múltiples factores, los mercados están “revueltos”, con precios que desafían el comportamiento habitual de los activos. 

Son muchas las circunstancias que pueden afectar a los mercados: declaraciones políticas, crisis sanitarias, noticias inesperadas por el mercado que pueden desestabilizar un sector… Además, los mercados atraviesan una temporada de alta sensibilidad. Noticias que hace años eran ignoradas por los inversores ahora tienen impacto de calado en el día a día de bolsas y mercados. 

Ante esas situaciones de tensión, el inversor debe tener clara una serie de normas no escritas para afrontar con más de seguridad su inversión. Eso sí, debe asumir que cualquier inversión corre riesgos.

Aquí te traemos algunos consejos para invertir con los mercados revueltos:

1. Conocer el mercado en profundidad

Ser capaz de controlarlo y tener capacidad para gestionar el riesgo que conlleva. Si no vamos a poder estar pendientes del mercado ni podemos asumir en nuestro bolsillo sus vaivenes, no conviene invertir en un activo que en cuestión de minutos puede sufrir alteraciones en su precio. 

2. Aplicar la diversificación en dos factores

Tanto el sectorial como el geográfico. Así, se reduce el riesgo de que a un tipo de empresas o a una región en concreto les vaya mal.

3. Acudir a los denominados “activo refugio”

Su máximo exponente es el oro. También nos encontramos con la actual problemática de la renta fija. Uno de los valores refugio por excelencia, atraviesa serios problemas por las medidas impuestas por los bancos centrales que llevan a los inversores a buscar plazos más largos y emisores menos fiables para lograr una mínima rentabilidad. Si optamos por la renta fija, deberíamos contar con gestores especializados capaces de generar rentabilidad en el actual y complejo entorno de escasa rentabilidad. 

Otras que también te servirán:

— Optar por estrategias a largo plazo e invertir de forma constante para buscar una rentabilidad sostenida en el tiempo. 

Evitar el pánico en momentos de fuertes turbulencias que afecten a nuestra inversión. 

— Plantear estrategias de cobertura con derivados que permitan proteger nuestras carteras de las turbulencias del mercado. 

— Estudiar la posibilidad de invertir en estrategias alternativas. Si nos fijamos en los últimos años, múltiples plataformas han abierto la puerta a productos antes vetados a los pequeños inversores. En este tipo de inversiones hay que controlar especialmente las condiciones de la inversión y ser muy conscientes de que pueden surgir otros problemas.

Resumiendo: La inversión en tiempos de turbulencias debe tomarse con muchísima cautela. Es importante trazar una hoja de ruta a la que al tiempo que seamos fieles, tengamos capacidad para modificarla llegado el momento.