Las últimas noticias sobre la evolución del coronavirus han hecho que las principales bolsas caigan. Nos alejamos del buen comportamiento de este inicio de año, que se apoyaba en los buenos resultados empresariales y en los menores riesgos geopolíticos, principalmente, guerra comercial.

Ahora se abren dos posibles escenarios:

  1. Impacto limitado al crecimiento global del primer trimestre. Se daría si la epidemia remite progresivamente y en el ámbito económico se toman medidas fiscales y monetarias rápidas (caídas a corto plazo y recuperación posterior).  
  2. Impacto más duradero que incrementaría el riesgo de recesión. Se produciría en caso de que la pandemia se alargue en el tiempo y se cierren fronteras, lo que se traduciría en un parón económico prolongado. 

Creemos que el escenario más probable es el primero. Le otorgamos una probabilidad del 70%. Eso sí, somos conscientes de lo difícil que es evaluar la evolución de la pandemia, las reacciones de las autoridades (desde la situación de cuarentena hasta el cierre de fronteras) y, sobre todo, cómo se lo tomará el mercado.

En ese primer escenario veríamos la vuelta progresiva a la normalidad de los precios de los activos refugio, como el oro. En bolsas, podríamos asistir a una recuperación de las caídas actuales con subidas moderadas. Éstas estarían ligadas a los sectores más castigados.

En el segundo escenario habría recorrido para caídas adicionales, cuya magnitud dependería de las medidas fiscales y monetarias que se tomasen. La deuda publica funcionaría como activo refugio. 

Ante estos dos escenarios es importante seguir las noticias. Debemos ver cómo evoluciona la tasa de mortalidad y, sobre todo, qué medidas toman las autoridades para evitar la pandemia.

¿Qué hacer con nuestras inversiones?

Gestionar riesgos geopolíticos siempre resulta complicado. No en vano, su impacto se centra en el sentimiento de mercado. Y solo llega a los fundamentales (resultados de las empresas, evolución de la economía de un país, etc.) si afecta a las decisiones de los agentes económicos (consumidores, empresas, inversores…).

En la situación actual hay un riesgo asimétrico de un deterioro mayor. Es asimétrico porque el impacto en las cadenas globales de producción y las consecuencias de parón de actividad o cierre de fronteras pueden poner fin a un ciclo expansivo muy largo. Creemos que la política fiscal y monetaria podrían amortiguar el impacto a medio plazo. Eso sí, no evitarían un fuerte castigo de los activos financieros a corto plazo. Recomendamos cautela y poner, como siempre, el foco en la inversión a largo plazo. Hay que pensar más allá del ruido generado por las noticias en periodos demasiado cortos.