2020 será un año muy difícil de olvidar. Más allá de las consecuencias del coronavirus, la pandemia ha propiciado una serie de cambios en las rutinas diarias que posiblemente no tengan vuelta atrás. Así, muchas empresas se han visto obligadas a fomentar el teletrabajo. Es una solución que inicialmente parecía temporal pero que algunas compañías están asumiendo ya como definitiva. Por otro lado, el riesgo de contagio ha provocado que el dinero en metálico sea una fuente potencial de propagación del virus, y se está fomentando el pago con tarjeta o a través del móvil.

Es precisamente este último cambio de paradigma en el que nos vamos a centrar. Desde hace tiempo, el móvil puede ser nuestra cartera digital y billetera para todo. ¿Quién no tiene la aplicación de banca electrónica en el móvil? Permite gestionar nuestras cuentas corrientes de la misma manera que lo haríamos en la ventanilla o en la página web, pero hay mucho más…

Pagar con el móvil

Todavía es una función desconocida por buena parte de la población. La mayoría de móviles de última generación permiten efectuar pagos de la misma manera que si fuera una tarjeta de crédito. De hecho, los comercios no tienen que llevar a cabo ningún cambio o adaptación. Y es que, los móviles emplean la misma tecnología contactless que las tarjetas. Para saber si tu móvil permite efectuar pagos, lo mejor es que hagas la consulta en tu propia entidad financiera. Por regla general, con iOS se realiza a través de Apple Pay, y en Android con Android Pay o Samsung Pay, si son de este fabricante.

Enviar dinero

La otra gran función es el envío de dinero a través del móvil, acción que se ha multiplicado durante la pandemia. En España, la plataforma predominante es Bizum. Pese haber tenido una pobre difusión, ya que no es una marca comercial como tal, sino que cada banco ha bautizado el pago con su propio nombre, es utilizado por más de seis millones de españoles, y de cara a este año el servicio se ha propuesto duplicar los usuarios hasta llegar a las doce millones.

Utilizarlo es tan sencillo como pedir el móvil del destinatario y apuntar el importe que se desea enviar. La principal ventaja de este método, además de ser gratuito, es que es instantáneo y el dinero aparece en la cuenta en tiempo real. Por otro lado, hay otras plataformas para el envío del dinero, y la más popular, sobre todo entre los jóvenes, es Verse. Este producto estadounidense opera de la misma manera que Bizum. La diferencia es que cuenta con una vocación más social y permite crear grupos para pagos de gastos en común entre amigos. Además, facilita, en teoría, el pago mediante código QR, aunque en España su uso se limita al envío de dinero entre particulares.

Micro gestión de la economía

Lo que permite el móvil hacer con el dinero resulta fascinante y útil, pero el dinero hay que ganarlo y, sobre todo, intentar gestionarlo de forma óptima. Parece que aún queda mucho camino para construir una cultura real del ahorro, sobre todo entre los más jóvenes. Sin embargo, el teléfono permite llevar un riguroso control de las cuentas gracias a ciertas aplicaciones.

Algunos servicios integrados, como es el caso de Fintonic, acceden —con tu permiso expreso— a tu cuenta corriente y tarjetas de crédito. A partir de ahí, analiza los movimientos, hace simulaciones y lo que resulta más interesante, te avisa si llevas un ritmo de gastos superior al previsto. Por eso, su modelo de negocio se basa precisamente en ofrecerte más productos y servicios que te introduzcan en la rutina del gasto. Si eres disciplinado, este tipo de servicios son de gran utilidad.

Quienes quieran llevar un control estricto del gasto y dormir tranquilos pueden optar por: YNAB. Se trata de un servicio de pago que, aunque exige cierto rigor a la hora de hacer un análisis honesto de los gastos —aquí uno se puede llevar un buen susto— y de ir apuntando todo lo que se gasta, asegura que sus nuevos usuarios ahorren una media de más de 500 € al año en los primeros ejercicios de uso. ¿No es llamativo?