Si quieres adelgazar no puedes comer nunca hidratos de carbono. Si compras billetes de avión con mucha antelación salen más baratos que cuando se acerca la fecha. No puedes bañarte hasta dos horas después de haber comido. ¿Te suenan estas frases? ¿Y cuántas veces se ha demostrado que no siempre son ciertas? Los bulos nos invaden y el sector económico tampoco se libra de ellos. Vamos a poner un poco de luz para que puedas gestionar tu dinero con conocimiento de causa. Atento a estas cinco mentiras que debes evitar para invertir en fondos.

1. Invertir en Bolsa es solo para ricos
Por si no lo has intuido todavía, todos podemos invertir. Da igual que no seas Amancio Ortega. Tampoco hace falta que tengas calderilla en billetes de 500. La Bolsa es un mercado abierto a todo el mundo donde puedes obtener una rentabilidad por el dinero que deposites. No importa la cantidad con la que comiences, siempre serás bienvenido. Si por ejemplo inviertes 200 euros y obtienes un 5% de rentabilidad, habrás ganado diez euros.

En resumidas cuentas, ¿Te sobran 15 euros a la semana para irte de vinos? Pues deberías plantearte invertir. No te creas todas las mentiras para invertir en fondos.

2. Para invertir en Bolsa debes contratar un asesor financiero personal
¿Recuerdas cuando tus padres iban a agencias de viajes para comprar vuelos y reservar hoteles? Poco a poco, empezaron a trastear en Internet y ahora son ellos mismos quienes organizan sus viajes de principio a fin. Solo contactan con agentes especializados cuando se trata de un viaje muy especial, como visitar un país muy exótico.

En finanzas sucede lo mismo. Todo es cuestión de aprender. Si empiezas a familiarizarte con la terminología, las tendencias, los estilos de inversión, puedes invertir por ti mismo. En el momento en que tu patrimonio aumente y necesites una estrategia más especializada o arriesgada, acabarás por recurrir a un asesor profesional, como tus padres en las agencias de viajes.

3. Para invertir hay que haber estudiado Económicas o saber mucho sobre finanzas
Otra mentira típica que debes evitar para invertir en fondos de inversión. De acuerdo, acabamos de decirte que tienes que familiarizarte con la terminología financiera para invertir por ti mismo, pero de ahí a tener cinco máster en finanzas hay un mundo.

Es importante conocer los conceptos básicos de renta fija, renta variable y los diferentes tipos de activos que hay dentro de cada uno de estos dos bloques. Solo así podrás saber qué esperar de tu dinero según cómo lo estén haciendo los mercados (no es lo mismo una acción de Telefónica que una de Apple, ni lo mismo invertir en Estados Unidos que en Europa).

Ahora, no te vuelvas loco, para inversiones sencillas no tienes por qué saber análisis técnico ni cómo se calcula el precio de un bono o qué son los warrant (¿los what?). Con saber de qué dependerá la rentabilidad de aquello que hayas comprado, ya sea un fondo, una acción o un depósito estructurado, has dado un paso gigante. De regalo, un consejo: lee un artículo de economía al día, incluso aunque al principio no entiendas nada. Verás cómo poco a poco empiezas a dominar este mundillo y escaparás de las típicas mentiras para invertir en fondos.

4. Invertir es un deporte de alto riesgo, solo apto para los más valientes
No vamos a decirte que no haya algo de realidad en esto. A nadie escapa que en los mercados financieros se puede perder dinero, pero no hay que olvidar que hay inversiones más conservadoras, como la renta fija, y más arriesgadas, como la renta variable. La forma en que inviertas determinará el riesgo que estás asumiendo. Si vas a lo loco, sin tener ni idea de qué estás comprando y añades al carrito de la compra la primera acción que te dice tu compañero de paddle, da ese dinero por perdido.

Si, por el contrario, te tomas en serio esto de la inversión, entiendes que es una cosa de largo plazo (y largo, es largo, ni 3 ni 5 años) y estableces tu estrategia, tienes muchas más posibilidades de salir airoso. Eso sí, nunca olvides que solo debes invertir lo que no vayas a necesitar a corto plazo.

5. Las comisiones importan
Es cierto, las comisiones son un punto clave cuando compras de forma directa acciones y bonos, porque compras lo mismo pero más caro. Es como si vas a un supermercado y te cobran dos euros por unos tomates y en otro solo euro y medio. Sin embargo, esto no ocurre cuando compras un fondo de inversión o plan de pensiones. «¿Por qué?», te preguntarás, «¿por qué me complicáis la vida?».

Te cuento. Lo que pagas en un fondo es, realmente, lo bueno o malo que sea el gestor; es decir, que sepa en qué invertir y en qué momento. Por ejemplo, imagina que has comprado un fondo de bolsa americana y ésta sube un 9%. Si el gestor lo hace bien y tú te llevas un 10%, estarás encantado de pagar una comisión del 2%. Por el contrario, si tu gestor no está a la altura y te llevas solo un 8%, no te hará ninguna gracia pagar una comisión del 1%, ¿verdad? Y menos pensando que tu vecino de al lado puede haber sacado mayor tajada.