La vida son dos días, pero en 48 horas pueden surgir muchos problemas, ¿lo sabías? Entre ellos, los conflictos monetarios. No hay nada más desagradable que discutir por dinero y si sucede en pareja, cualquier vidente de poca monta acertará: o ponéis remedio, o el fin de vuestra relación está cerca.

Nosotros no vamos a decirte que la luna está en tu signo ni que las cartas del tarot y los posos de la taza de café predicen vuestra ruptura. Aquí van cinco consejos prácticos muy simples para que gestionéis vuestras finanzas en pareja. No es un modelo universal, pero seréis felices y no discutiréis por el precio de las perdices.

1. Compartir los gastos con holgura

Es probable que uno de los dos gane más que el otro. No hay nada de malo en eso. Lo importante es que defináis bien cómo gestionar los gastos comunes para que ni el que más aporta ni el que menos margen tiene a fin de mes sienta que toda la carga económica cae sobre sus hombros. Debéis poner sobre la mesa cuánto ganáis cada uno y elaborar un presupuesto para repartir equitativamente quién paga qué. Esto siempre y cuando no hayáis decidido crear una cuenta bancaria común en la que depositáis vuestros sueldos y de la que vais tirando, claro.

2. Marcar objetivos comunes de ahorro

Tomaos vuestras finanzas igual que una dieta no muy estricta. Como si decidierais no cenar pan ni tomar cervezas entre semana para el sábado daros todos los caprichos que os apetezcan. La gestión de las finanzas en pareja funciona igual. Podéis definir metas temporales —hacer un viaje grande al año o compraros un coche— y, para lograrlo, prescindir de cenar fuera entre semana salvo por fuerza mayor, como cumpleaños o aniversarios.

3. Crear un fondo de emergencia

Los imprevistos son el pan de cada día, y en ocasiones su coste puede ser motivo de infarto. Lo recomendable es ir construyendo poco a poco un fondo de emergencia que os permita cubrir al menos dos meses de gastos recurrentes. Si os marcáis desde el principio un plan de ahorro no os costará ningún esfuerzo. Prometido: el día que hagáis frente al pago de la lavadora nueva, no dolerá tanto.

4. No convertirse en inspector de Hacienda

Vale, vivís en pareja, pero también sois personas individuales con vuestros intereses, hobbies… No pasa nada si uno es yogui y un día se compra un mat nuevo sin avisar, o si el otro se suscribe a HBO, Netflix y Movistar Plus. No hay que tener alertas en la cuenta y que cada vez que falten dos euros se monte una asamblea en el salón para aclarar la fuga de capitales. En ese presupuesto mensual que ideéis, tened margen para posibles gastos individuales. Puede que no acumuléis el 80% de vuestro sueldo, pero sí os ahorraréis broncas innecesarias.

finanzas en pareja
Es posible reconciliarse después de que tu pareja vea un capítulo en HBO sin ti. Eso dicen. FOTO / CANDICE PICARD

5. La comunicación es esencial

Tanto si tenéis una única cuenta como si compartís una solo para gastos comunes, conviene que de cuando en cuando habléis de dinero con naturalidad. La conversación sobre vuestras cuentas no tiene que ser algo incómodo. Sois pareja, no desconocidos en un ascensor. Hablad con naturalidad de un capricho que ronda la mente, de variaciones que os gustaría hacer en la compra mensual, de un hipotético cambio de piso… Así podréis ir reformulando vuestras metas y ajustando el presupuesto sin presión