El conflicto entre Rusia y Ucrania está siendo la gota que colma un vaso ya rebosante porque culpa de la inflación. Disparada desde hace meses, en febrero alcanzó un nuevo máximo de los últimos años, al cerrar en un 7,4%.

Y todo esto se está trasladando de forma directa al bolsillo de los consumidores. 

No sólo ha subido el precio de la luz y la gasolina, también lo han hecho productos como el aceite, el pan o la carne, básicos en cualquier cesta de la compra.

Todo parece indicar que en el apartado de alimentación se verán especialmente perjudicadas todas las industrias que tienen los cereales como base: la producción de harina, panadería, bollería, pastas alimenticias y la fabricación de cerveza y otras bebidas espirituosas.

Más allá de la situación que estamos viviendo actualmente, ¿cómo ha evolucionado el consumidor español en los últimos años?

Vamos menos a hacer la compra

El principal cambio, que ya venía produciéndose pero que la pandemia ha precipitado, es que los españoles vamos menos veces a hacer la compra. En concreto, según un estudio de la empresa de consultoría Kantar, son 390 millones de cestas menos al año si comparamos 2021 con datos de 2013.

Un nuevo estilo de vida y el desarrollo del e-commerce estarían detrás de esta tendencia.

Y eso que en España seguimos siendo muy tradicionales. Preferimos llenar la cesta de la compra en los supermercados de referencia. De hecho, sólo el 4% de las compras se realizan vía online.

No solo vamos menos veces al súper, sino que somos más infieles.

Solo un 7% de los compradores dedica la mitad de su presupuesto a una única cadena, porcentaje que va reduciéndose año tras año (8% en 2020).

Cesta de la compra: Aumenta el gusto por lo «eco»

El año pasado te propusiste ser más “healthy” y comer mucha verdura y parece que lo has cumplido.

En 2021 los españoles gastamos una media de 58 euros en productos ecológicos, frente a los 53 de 2020, según Ecovalia, la Asociación profesional española de la producción ecológica.

Las hortalizas, legumbres y las patatas son las reinas en las compras «eco», seguido de la carne y derivados cárnicos y, posteriormente, la fruta.