¿Sabes cuando una moda un poco loca irrumpe en los escaparates, piensas que nunca nadie se comprará esas zapatillas horribles —no lo digo yo sino ellas mismas, se autodenominan «ugly shoes»— y, de repente, todo el mundo las calza? El mercado sigue grandes tendencias, en ocasiones rápidas y violentas. Algo parecido le pasa al mercado financiero, aunque no todo él se mueve al unísono; siempre hay inversiones que lo superan y otras que se quedan atrás, o incluso obtienen pérdidas. Esto es lo primero que debes tener en cuenta para saber por qué hay carteras que baten al mercado, y otros a los que es mejor no acercarse. Lo segundo, es saber qué es una cartera.

Con eso nos referimos a la selección específica de valores que hace un inversor. Los inversores (o los gestores, en el caso de un fondo de inversión), deciden apostar por unos valores y no por otros. Y a algunos les dan más importancia y a otros menos. Esto quiere decir que su comportamiento no tiene por qué coincidir con la tendencia del mercado.

Lo interesante es saber por qué lo hacen de forma sistemática en un sentido distinto. Puede estar formado por renta variable (acciones de empresas), renta fija (deuda de empresas y Administraciones Públicas), puede combinar ambos tipos de inversión, y puede también invertir en activos muy líquidos, en cuyo caso tendrás una cartera monetaria.

Ya ves, hablo de mercados muy diferentes, así que para que nos entendamos es imprescindible buscar referencias. O, como se dice en el lenguaje financiero, benchmarks. Así, si hablamos de renta variable española, el benchmark sería el IBEX 35. En los Estados Unidos, podría ser el S&P 500; para Europa, EuroStoxx 50; o el MSCI World si buscamos una referencia global.

Foto: Aditya Vyas/Unsplash
Foto: Aditya Vyas/Unsplash

Asimismo, hay referencias para la renta fija. Barclays elabora índices para estos dos mercados. Pero tu referencia puede ser el bono alemán. De hecho, un indicador que tanta importancia tuvo en España, como es la prima de riesgo, es la diferencia de la rentabilidad de los bonos nacionales a diez años con la del Bund alemán.

Ya tienes con qué comparar tu cartera. Y eso te permite ver por qué se comporta de forma distinta. Si, por ejemplo, tienes renta variable española, y no tienes ni bancos ni compañías energéticas en tu cartera, lo normal es que su comportamiento sea distinto del Ibex 35. En la composición del selectivo español, el peso de estos dos sectores es muy importante.

¿Qué puede influir de forma distinta en tu cartera y en el mercado? Por ejemplo, puede haber decisiones de política económica, como cambios fiscales o normativos, que incidan más en las empresas en las que has ahorrado que en el conjunto de la economía. Algo parecido puede pasar con los tipos de interés. Si en tu cartera hay mucha empresa eléctrica o de otro sector que sea muy intensivo en capital, y los tipos de interés bajan, esto va a afectar más a tu cartera que al conjunto del mercado, pues hay otros sectores a los que no les afecta de forma tan determinante.

Por otro lado, los cambios tecnológicos y las variaciones en las preferencias de los consumidores, aunque son cambios paulatinos, influyen de forma muy clara en algunas empresas que, si tienen una presencia importante en tu cartera, harán que este se comporte de un modo distinto al benchmark.

Habitualmente el comportamiento de nuestra cartera va a ser distinto del que tenga el mercado, por eso el objetivo de todo gestor es lograr que quede por encima de la media. Y por esa razón también hay fondos que replican el benchmark, lo cual elimina el riesgo de quedarse por detrás del conjunto del mercado.