Con las redes 5G completamente desplegadas, abrir una página web en nuestro móvil será cuestión de un instante, descargar una película entera y verla sin conexión, unos pocos segundos. La cobertura será mejor y notaremos que nuestra batería gana en autonomía.  

Las potenciales aplicaciones que traerá el 5G no tienen más límite que la imaginación del hombre. Parece claro que será un impulso definitivo a los coches autónomos, que los cirujanos podrán operar a distancia y que el llamado “internet de las cosas”, en el que cualquier aparato podrá conectarse a la red, será una realidad. 

La clave será reducir a la mínima expresión la denominada “latencia”, o lo que es lo mismo, reducir el tiempo que tarda en responder un dispositivo cuando se solicite información. Además de esa mayor velocidad, el 5G elimina los “cuellos de botella”, esos atascos que ralentizan, e incluso bloquean, nuestras conexiones cuando mucha gente se conecta al mismo tiempo. 

5G, ¿dinero o experiencia?

La importancia económica del 5G la encontramos en las palabras del Director Tecnológico de Huawei, Paul Scanlan. En una conferencia reconoció abiertamente que “el 5G va únicamente de dinero, no de latencia o velocidad”. 

Scanlan explica que si una red 4G agota su capacidad, el operador debe implantar una nueva antena de telefonía con un importante desembolso económico en infraestructura. Esas grandes antenas que pueblan los cielos de las ciudades desaparecen con el 5G, pues su despliegue se hará mediante pequeños dispositivos que se integrarán en el mobiliario urbano. Scanlan estima que “el coste de las redes 5G se reduce entre 10 y 25 veces; ahí es donde está el ahorro económico para las empresas”. 

El beneficio económico del 5G también vendrá marcado por la actitud de las administraciones. Las operadoras pujan, y pujarán, por el “espectro”, es decir, por la franja a través de la cual darán el 5G. En este asunto, mientras China está “regalando” el espectro 5G a sus operadoras, con el objetivo de reforzar su economía, Alemania ya ha recaudado 6.500 millones de euros.

Otro aspecto del beneficio económico que dará el 5G lo encontramos en las estimaciones de la Comisión Europea. Apunta que habrá ingresos de 225.000 millones de euros en los próximos años y que habrá cambios de calado en automoción, salud, transporte y energía. 

Otra vía de ingresos, que demuestra el potencial económico del 5G es el desarrollo de las smart cities. En España 65 ciudades integran la Red Española de Ciudades Inteligentes, un agente dinamizador de la economía en el que ya se implican más de 500 empresas a través del desarrollo de diferentes proyectos que pueden movilizar inversiones superiores a los 4.200 millones de euros, según estima un estudio de Samsung. 

Queda claro que el 5G va a revolucionar la forma en la que nos relacionamos con Internet, y que abrirá la puerta a múltiples y millonarias inversiones y a la creación de cientos de miles de puestos de trabajo que apenas somos capaces de imaginar hoy por hoy.