A Andrea Barber (Madrid, 1986) no hay reto que se le escape. Cuando se licenció en Dirección y Administración de Empresas por la Universidad Carlos III ya tenía trabajo en San Francisco (EE. UU). Después de liderar la estrategia de negocio y expansión de Sólida en Latinoamérica, una empresa especializada en el sector de las renovables, se lanzó al emprendimiento con los ingenieros Miguel Ángel Torrero y Juan Romero.  Juntos revolucionaron la industria de la energía solar con la creación de RatedPower, una empresa de Software pionera en la automatización del diseño e ingeniería de plantas solares, cuya aplicación web se utiliza en más de 130 países por empresas como Iberdrola, ACS o Shell. Barber es un todoterreno, no hay superficie que se le resista.

Además, ocupa el número 30 en la lista de los 100 líderes económicos más influyentes de España por el Instituto Choiseul y se encuentra en la lista Forbes de los 100 españoles más creativos en el mundo de los negocios. Asesora en varias aceleradoras de startups como Changelabs y Tetuan Valley. Y por último, dirige junto a Paty Lopez y Paloma Barreiro, el podcast Vostok 6, que busca dar visibilidad a mujeres referentes en diferentes áreas profesionales.

Innovación frente a tradición

Los métodos tradicionales para diseñar una planta solar requerían de la inversión de una gran cantidad de recursos humanos, económicos, y técnicos. Andrea, Miguel Ángel y Juan encontraron una necesidad -agilizar los procesos de estudio de viabilidad, diseño e ingeniería y reducir costes- y encontraron una solución: la tecnología pvDesign. Este innovador software permite acelerar y optimizar el diseño de las plantas solares. El trabajo se hace a través del cálculo algorítmico que considera múltiples parámetros: la ubicación donde se quiere realizar el proyecto, la topografía, la radiación solar, la configuración eléctica y civil. El software determina cuál es la configuración más eficiente de una instalación solar, y calcula en cuestión de minutos lo que un equipo de ingenieros puede tardar varias semanas, reduciendo los costes y las horas de trabajo. 

Los tres fundadores tenían habilidades complementarias, buena sintonía y una visión en común: crear un modelo energético más limpio y sostenible.

«No teníamos experiencia previa en emprendimiento -explica Barber a Imantia-, pero las ganas de dar respuesta a una necesidad del mercado nos animó a hacerlo. Hemos dado con un ecosistema emprendedor y con programas de aceleración que nos han ayudado muchísimo desde nuestros inicios, nos han dado herramientas y una red de soporte muy valiosos».

La energía como estilo de vida

Su visión va más allá del ámbito profesional; es un estilo de vida. Hace unos meses midieron la huella de carbono del equipo. No se sorprendieron con los resultados: todos se desplazan a la oficina a pie, en bicicleta o en transporte público. Barber lo tenía claro desde el principio, quería influir positivamente en la sociedad. «A la hora de emprender no había nada que me pudiera motivar más que fundar una startup con impacto. Por eso, a todos aquellos jóvenes que pretendan liderar el cambio a través del emprendimiento les diría que se lancen, que pidan feedback de sus ideas de negocio, que investiguen bien el mercado y lean mucho sobre la industria y sus competidores». 

Los jóvenes están cada vez más interesados por las empresas sostenibles. Hay quien dice que el siglo XXI es el siglo de las empresas sociales. ¿Compras esta idea? 

– Han crecido en una época de grandes cambios, lo que implica que se tengan que adaptar al entorno laboral con una rapidez sin precedentes. El trabajo vitalicio que conocían nuestros padres se está extinguiendo, las empresas buscan flexibilidad para adaptarse a cambios disruptivos y los jóvenes ya no están dispuestos a protagonizar jornadas laborales interminables e ineficientes. Además, vivimos un momento crítico para el planeta: es una cuestión de recursos, no hay alternativa, tenemos que acelerar la transición energética o acabaremos con él. Creo que las nuevas generaciones tenemos que crear un nuevo modelo de empresa basado en la innovación y la sostenibilidad, apostando por una cultura de confianza, pertenencia y ética en las empresas. 

España es uno de los países con más potencial en energía solar que no ha sabido sacarse partido. Alemania, con un 40% menos de irradiación y una densidad demográfica muy superior, tiene instalada casi 6 veces más capacidad fotovoltaica que España. ¿Por qué nuestro país ha tardado tanto en incentivar la energía solar? 

España pasó en pocos años de ser líder en energías renovables a mirar con envidia al resto de Europa. El 30 de septiembre de 2008, el Gobierno aprobó una nueva regulación para las energías fotovoltaicas. Esto tuvo como consecuencia un frenazo inmediato en el sector. Los principales problemas de España han sido, por un lado, los costes de la electricidad procedentes de las energías renovables —que durante la última década han ido disminuyendo considerablemente— y las tareas pendientes en el ámbito regulatorio, como una nueva estructura tarifaria —inmóvil desde 2007—. Por fin se propuso en 2019 un nuevo proyecto que apuesta de forma estable y segura por las energías renovables. Ahora sí vamos por buen camino.

¿Cree que las energías renovables en España son una inversión segura y rentable? 

– Presentan rentabilidades interesantes. Su descorrelación de los mercados financieros, más vulnerables a la percepción del mercado, así como la generación de flujos más estables y predecibles en el tiempo, con baja volatilidad, hacen que se genere confianza y que las inversiones sean más atractivas. Además, las políticas adoptadas recientemente por el Gobierno, en consonancia con los objetivos de la Unión Europea, suponen un gran impulso para la inversión en el sector. Asimismo, la madurez tecnológica y la bajada de costes en la producción eléctrica derivada de fuentes renovables han convertido a las renovables en la forma de producción más barata del mundo. 

Se habla mucho de las desventajas de las energías renovables. Por ejemplo, la extracción de litio para las baterías eléctricas. En el caso de la energía solar, el problema se halla en los sistemas de almacenamiento de energía. ¿Cree que es posible que en 2100 alcancemos un mundo 100% sostenible? 

– Los avances en el almacenamiento energético serán clave para la transición energética y un facilitador esencial para alejarnos de la dependencia de combustibles fósiles. Se están invirtiendo muchos recursos en almacenamiento, pero todavía queda por desarrollar la mejor solución para ello. Respecto a las batería eléctricas, nos tenemos que plantear que el litio es un recurso limitado. La vida útil de una batería no pasa de los 5 años. Se pueden buscar alternativas con materiales más abundantes que el litio, como el sodio y las baterías de Na-ion. De esta manera, estoy segura de que en los próximos años vamos a presenciar la proliferación de soluciones más alternativas y sostenibles. Por ello, confío que en 2100 vivamos en un mundo mucho más sostenible que el actual, aunque no sea al 100%.