Has visto en Minority Report cómo los comercios reconocían automáticamente a las personas escaneando sus ojos. La película se imagina a las marcas enviando anuncios personalizados, con tu nombre y apellidos, que te ofrecen exactamente lo que tú, o alguien con tu historial, sexo y edad, necesitará en este momento. Esto no está tan lejos. Ya desbloqueamos los móviles sólo con mostrar nuestro rostro. Nos reconocen casi como si fuesen nuestras madres. Y entramos a trabajar dejando nuestra huella. Y Amazon está detrás de todo esto.

Tenemos rasgos que son únicos. Sólo nos pertenecen a nosotros y, con la tecnología adecuada para leerlos, podemos identificarnos más allá de toda duda, sin ninguna posibilidad de fraude. Amazon también quiere entrar en la tecnología biométrica para reconocernos uno a uno por nuestra mano y permitirnos pagar con ella. 

Jeff Bezos dijo hace años que Amazon era, en realidad, una empresa de software. De hecho, su principal fuente de negocio son sus servicios en la nube, no el comercio electrónico. Y la línea de negocio que más está creciendo es su plataforma de contenidos, a la que quiere sumar la emisión de deportes en directo. Amazon se ha convertido en uno de los centros de innovación de negocio más importantes del mundo y de la matriz cuelgan varias líneas de negocio que se van ramificando.

Una de las más chocantes son las tiendas físicas de Amazon. La empresa, que creció como la principal tienda en internet del mundo, hace años que abre locales llamados Amazon Go en los que puedes comprarte un zumo, por ejemplo, o una barrita energética. Algo rápido y sencillo, y donde en un tiempo podrás pagar con la palma de la mano. Esto es lo que ha desvelado el diario The New York Post

Amazon está probando un nuevo sistema biométrico en algunos de sus empleados, para que realicen la acción de pagar con la palma de la mano

Según cuenta el diario neoyorkino, Amazon está probando este nuevo sistema biométrico en algunos de sus empleados, que realicen la acción de pagar con la palma de la mano en el Amazon Go que tiene ya los sensores instalados. No hay que tocar nada; no son como el reconocimiento de huellas de los teléfonos móviles. El comprador muestra la mano a un sensor que utiliza visión computerizada y un proceso de identificación geométrica y ya está. 

Previamente, el comprador ha introducido sus datos en el sistema y ha recogido la información de su mano en la propia tienda. De modo que tiene un vínculo entre sus manos y los datos de su tarjeta. Ya no tendrá que utilizarla para sacarse la cartera del bolsillo, extraer de ahí su tarjeta y acercarla al TPV e incluso apretar cuatro teclas con su código de seguridad. No. Ahora muestra su mano a una máquina con numerosos sensores y el negocio está hecho

En estos momentos el sistema tiene un margen de error de uno entre un millón, pero los ingenieros de Amazon están trabajando en mejorar la precisión del sistema hasta reducir el margen de error hasta uno entre cien millones. Teniendo en cuenta que somos 7.700 millones de personas en el mundo, parece un margen bastante seguro. 

Además de demostrarnos su capacidad de innovación tecnológica, ¿por qué hace esto Amazon? Tiene, en realidad, todo el sentido. En estos momentos, en los que la propia Amazon, y con ella infinidad de comercios electrónicos, la compra se ha convertido en una transacción. Un mero intercambio en el cual, además, los negocios digitales cuentan con más margen para vender a precios más bajos. Con la ventaja, además, de que no tienes que desplazarte a donde están los bienes; son ellos los que viajan a tu casa. Más barato, más cómodo… ¿Qué función tienen ahora las tiendas? ¿Cómo van a sobrevivir con lo fácil que es comprar con un teclado?

Según los cálculos de Amazon, pagar con tarjeta lleva habitualmente entre tres y cuatro segundos

Una de las respuestas a esta cuestión es la palabra mágica de la venta al por menor: “experiencia”. El comprador tiene que llevarse algo más que una compra de la tienda. Tiene que aprender algo o encontrar el consejo de un dependiente experto o pasar un buen rato o, simplemente… tener una buena experiencia.

El otro camino es el que ha seguido la propia Amazon. Si una tienda es un lugar donde se hacen transacciones, tienen que ser fáciles, seguras y rápidas. Y es aquí donde entra su tienda Amazon Go, una tienda sin dependientes, en las que el cliente entra, coge lo que quiere y se va. Podría estar menos de quince segundos en la tienda y haber escogido y pagado lo que quería. 

En este modelo, la facilidad y el tiempo son cruciales. Según los cálculos de Amazon, pagar con tarjeta lleva habitualmente entre tres y cuatro segundos, sin tener en cuenta el tiempo de sacar la tarjeta del bolso o de la cartera y volver a guardarla. Con esta tecnología, el cliente pagará con un sencillo gesto que le llevará menos de tres décimas de segundo.

Pagar con la palma de la mano es, para Amazon, el método de compra más rápido y seguro.